martes 22 de octubre de 2019

PERSONAJES | Hace 7 meses

Sofia Reynal: conocé a nuestra chica de tapa

La modelo de 23 años se proyecta como una promesa del fashion mundial.

Mini repo con Sofia Reynal, la modelo argentina de 23 años que reside en Nueva York desde hace 3 años y la rompe en las pasarelas internacionales.

Llegó a la industria de la moda casi de casualidad. Fue en Florida, Estados Unidos, mientras visitaba a su abuela que radica allí, cuando el fotógrafo Bruce Weber le pidió que vaya a un casting para una marca internacional. Y con sus jovencísimos 13 años quedó para la campaña. Pero su niñez le impidió concentrarse de lleno en el trabajo y no fue hasta que terminó el colegio que comenzó su carrera profesional. Y desde ese momento su camino en el modelaje va cuesta arriba. Los viajes, el compromiso con el medio ambiente y la música son el cable a tierra que la acompaña mientras transita su exitoso presente.

¿Cómo entraste al mundo de la moda?

No fue un paso inmediato, sino que una cosa me llevó a la otra. A los 13 años fui a visitar a mi abuela que vive en Florida y de pura casualidad una amiga de ella es amiga del fotógrafo estadounidense, Bruce Weber y ella me sacó algunas fotos mientras montaba un caballo y se las mandó. Yo había escuchado sobre modelar pero no entendía bien qué era, nunca me había asociado con ese ambiente. Estaba en el mundo Barbie y listo. Al otro día, Weber me pidió que vaya a hacer una campaña para Hollister. Sin saber nada porque yo nunca había posado. Por mi tío Raúl de Chapeaurouge (fotógrafo argentino) sabía que significaba hacer fotos, pero nunca lo había hecho.

¿Volviste a trabajar con Bruce?

No, no me quiso tanto (se ríe). Para las fotos estuvo todo bárbaro pero yo en ese momento era muy niña y no entendía el nivel de profesionalismo que hay en la industria. No podía entenderlo como un trabajo y hacía cosas como desaparecer para irme a la playa o charlaba con todos en el set. Pero la experiencia fue única, no me la olvido nunca.

¿Cuándo se fue profesionalizando?

A los 15 años cuando firmé contrato con una agencia de modelos muy conocida en Nueva York. Mi madre no quería saber nada porque el colegio era muy importante en mi familia, algo que ahora valoro un montón pero que, en ese momento como le pasa a cualquier chica rebelde, era un castigo total. Hay ciertas modelos que tienen la compañía de la familia y eso te re ayuda pero sino tenés eso es muy difícil encarar este rubro sola. Sobre todo a una edad que no sabes quién sos. Desde ese lugar le re agradezco a mi mamá que me insistió y después pude llevar este trabajo de una forma más madura.

¿Cuándo fue la primera vez que viviste en el exterior?

Fue ni bien terminé el secundario porque podía dedicarle más tiempo. Entonces dije " voy a probar de qué se trata esto", porque cuando iba al colegio corrí la carrera a un costado. Y fui a un departamento con 10 chicas que también eran modelos durante 3 meses. Mis roomies eran todas rusas y nos peleábamos por la comida, por el armario, era un quilombo total, pero una experiencia bárbara. Me enseñó lo que significa la convivencia. Y también aprendí que aunque el modelaje no sea un trabajo en equipo, hay algo que se juega de esa contención. Y fue genial porque estábamos todas en la misma, aunque éramos de diferentes culturas. Pero simultáneamente me costaba mucho dejar Argentina, me llevó mucho tiempo instalarme. Fueron más o menos dos años en los que iba y volvía. Pero de un día para el otro empecé a tener mucho trabajo, porque en esta carrera son momentos, cuando se dan tenés que aprovechar. Como todo lo que se nos presenta en la vida, y a nosotras además, nos juega el tiempo.

¿Cómo es tu vida en Nueva York?

Es medio difícil responder esa pregunta, porque la verdad es que cambia todo el tiempo. Yo viajo mucho y conseguir una rutina para mí es un gran reto que lo llevo hasta el día de hoy. Por un lado me fascina que todos los días sean un nuevo empezar pero por el otro, es complicado. Tengo rituales que me centran como el yoga, juntarme con las chicas a tomar el té y contarnos sobre nuestros viajes.

¿En qué barrio vivís?, ¿Qué te gusta de la ciudad?

Vivo en el barrio SoHo. Algo que me encanta es ir a correr a las canchas de tenis del The West Side Highway. También me gusta el Central Park, que es el clasic de la ciudad. El verano definitivamente es mi temporada porque en invierno nos encerramos y hacemos cueva pero lo que tiene muy lindo Nueva York es que cada estación parece un nuevo lugar. Yo vivía en el barrio Nolita y es increíble como cada distrito te muestra algo completamente distinto.

¿Qué es lo que más extrañas de Argentina?

A mi familia que es enorme porque mis padres se divorciaron y se casaron nuevamente, entonces la familia se extendió y por suerte todos nos llevamos bárbaro. Tenemos una relación buenísima y somos muy unidos.

Además de Raúl, ¿Hay alguien más de tu familia vinculado a la moda?

Si. Mi tía segunda, Ginette Reynald que de hecho fue una de las personas que me introdujo en este nuevo mundo. Y después llegó su hija también, ella es un poco más grande que yo.

¿Cómo es tu vínculo con la moda?

Fue interesante. Cuando yo arranqué el trabajo como modelo, nunca fui muy de la moda, de hecho mi familia era más del campo, nada que ver con el mundo del style. Realmente fue creciendo a medida que lo vivía y aprendía. Hoy por hoy, me gusta todo este nuevo movimiento que está sucediendo más que nada en Nueva York, que es la moda sustentable. La mezcla de la calidad sobre la cantidad, me encanta. Un buena pieza, en vez de muchas, eso es todo. Toda esa onda me llamó mucho la atención porque como al principio no me gustaba la moda, me preguntaba por qué hacía lo que hago. Pero después descubrí esta unión con un solo objetivo que es que la que industria crezca con un fin común para que seamos más amables con el ambiente. Todos podemos tener nuestro estilo de vida, pero de una manera respetuosa. Es un arte también, yo me enamore de eso, de la parte artística de la moda. Porque es una expresión de uno mismo.

 ¿Haces algo más además de modelar?

Hace mucho tiempo que toco la guitarra y compongo música pero siempre fue algo que me costó. Porque yo soy una persona que si hago algo, lo quiero hacer al 100.  No me gusta hacer las cosas a media. De hecho cuando empecé a modelar, estaba estudiando, y me costaba hacer ambas. La música es algo que está ahí y la tengo guardada dentro mío y es como una meditación en la que yo me descargo.

De chiquita, ¿soñabas con convertirte en algo?

De niña soñaba con ser artista, hacer música y también modelar. Soñé con vivir en Nueva York cuando recién empecé a hacer las fotos. Para mí era inalcanzable porque vivía y estudiaba Argentina. Pero en el momento en el que yo solté y dejé que las cosas sucedan, sucedieron. 

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