PERSONAJES | Hace 4 semanas

Santiago Artemis: “Sigo siendo un freak”

Nacido y criado en Ushuaia, el diseñador se reivindica como un distinto total, en la moda y en la vida. Este mes lanza su autobiografía y estrena un reality sobre sí mismo en Netflix.

“Surreal” es la primera palabra que Santiago utiliza para referirse a este noviembre que lo tiene como gran protagonista: su vida no sólo llega a los estantes de libros (con Artemis, El chico del fin del mundo) sino también a Netflix gracias a No hay tiempo para la vergüenza, el primer reality argentino de esa famosa plataforma.

O docu serie, como también se conoce a este formato que desde el martes 19 lo mostrará, casi, sin filtros. Por allí pasarán diversos retazos de su infancia, su familia, su trabajo y varios etcéteras más comprimidos en seis episodios de 45 minutos cada uno.

-¿Cómo definirías vos No hay tiempo para la vergüenza?

 -(Piensa) Te diría que es una mirada muy personal sobre la vida de un chico que vino desde muy lejos, de un lugar remoto donde no hay moda, ni películas ni muchas de las cosas que le gustan.

Y que además tuvo que atravesar un camino difícil, por ser diferente, por ser gay y auténtico. Y porque encima quiso convertirse en diseñador de moda, en relativo poco tiempo.

En fin, creo que es un reflejo honesto y fiel de lo que soy, alguien que la lucha y pelea desde que arrancó.

Santiago Artemis

 

-¿Creés que esta era es más apta y “amigable” con esas diferencias que nombrás?

 -Sí, si arrancaba en los 90, ponele, directamente no hubiese tenido carrera. Me tocó llegar en el momento justo. De hecho, mi sensación todo el tiempo es: “¡qué buena y linda que es la gente!” (ríe).

Prácticamente no conocí a nadie en este camino que me haya odiado. Mi gracia, carisma o lo que sea que tenga, siempre cayó bien.

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-¿Durante tu colegio también fue así?

-Mmm, más o menos. Yo era igual de intenso y pesado, eso sí, lo único que quizá no me vestía tan extravagante…

La reacción de los demás variaba pero en general no era tan de aceptación. imaginate en una ciudad como Ushuaia un chico afeminado y gay, que es fanático de la moda y de “las cosas de chicas”, como se decía antes...

La verdad es que no había nadie parecido a mí. Y eso siempre te hace sufrir. Yo era el freak. 

-¿Hoy te seguís sintiendo así en el mundo de la moda?

-(Piensa) Sí. Sigo siendo un freak. En la moda no está bien visto tener personalidad. La extravagancia puede estar en tus diseños pero no en tu persona.

Ahí tenés que ser más recatado y no este ser ridículo que parece un travesti. Yo llegué para desarmar todos esos preconceptos por completo y demostrar que está bien ser diferente.

 

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-¿No temés que ese personaje diferente (y también mediático) opaque al diseñador?

-No. No creo que haya un riesgo ahí pero porque tengo clarísimo que soy más que un diseñador. Esa es mi vocación, yo amo hacer vestidos. Pero también tengo muchas otras facetas, soy conductor, artista, performer…

Algún día me gustaría hacerla algo con la música también. Soy básicamente eso: alguien que necesita expresarse constantemente, en el soporte que sea. 

-¿Qué dijo tu familia cuando se supo que serías el centro de una serie de Netflix?

-Mirá, a la primera persona que le conté fue a mi mamá y tanto ella como el resto de la familia se lo tomó de manera muy tranquila, cero histérica.

Ellos nunca me doraron la píldora, para mis viejos no no soy “el hijo famoso”, ni nada por el estilo. Soy Santiago y me conocen así desde que nací. Siempre fui igual. Un chico intenso, curioso, perfomático…

-¿Y cuánto hay de “self made man” en tu vida? Para empezar, Artemis no es tu apellido real…

-No, es una invención mía. Muchos me han acusado de ser un producto armado por eso y nada que ver. No me puse Artemis para ser una diseñador, era simplemente el nickname que usaban en un blog de animé que tuve a los 13 años. No hay nada forzado en mí y creo que eso es lo que los demás captan enseguida.

Se enganchan con mi naturalidad. “Le creo a este pibe” es una de las frases que más escucho.

 

-¿Cuán preso sos de las redes sociales y el celular?

-Las redes son una plataforma muy importante en mi vida. Lo fueron al comienzo y lo siguen siendo. en un momento pensé: “quizá estoy muy volcado a ese formato, debería aflojar”.

Pero después me di cuenta de que así es la era que me tocó vivir, no puedo no estar ahí. 

-¿Qué te gustaría provocar en los demás?

-Hace poco leí una frase de Martin Luther King que me quedó resonando: “No todo el mundo puede ser famoso, pero todo el mundo puede ser grande, porque la grandeza está determinada por el servicio…” Yo siento que mi capacidad de expresión es un servicio. Ser un personaje, hacer vestidos y provocar algo en el otro es lo que tengo para dar.

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