domingo 25 de julio de 2021

PERSONAJES | 05-04-2021 18:00

Conocé a LAU: teloneó a Erasure, tocó con Ricky Martin y ahora se lanza como solista

Tras cumplir varios sueños musicales, la artista y baterista argentina lanza su primer álbum: Believer. Desde Barcelona (donde vive actualmente) nos habló de todo ello.

Laura Fares, más conocida como LAU, dejó a tiempo una Argentina de finales de los noventa con graves problemas económicos para poder ayudar a su familia. Con esa fuerza que siempre da la juventud, la artista emigró a Europa, donde desarrolló una carrera musical que la llevó a trabajar con distintas estrellas como Ricky Martin, codearse con Adele y Robyn, entre otros.

Desde Barcelona (donde reside actualmente), habló con Marie Claire sobre el camino que la llevó a confiar en sí misma y en cómo el final de una larga relación amorosa desató su primer disco, Believer.

-Te fuiste de Argentina a los 21 años por la crisis económica. ¿Cómo fue ese primer tiempo lejos de tus raíces?

-Me fui en 1999 buscando un futuro mejor. Mi familia atravesaba una crisis económica muy grande, como muchísimos argentinos en ese momento. Mis viejos eran comerciantes, perdieron todo lo que ellos venían trabajando durante toda su vida. 

La situación se volvió insostenible y yo me sentía más útil si me iba y probaba suerte afuera para mandar dinero a mi familia y ayudarlos. Estar en Argentina en ese momento era ser impotente.  

Me fui con 200 dólares y el pasaje. Primero me encontré con una amiga en Barcelona y después nos fuimos a Londres. No fue fácil adaptarme y formar una vida allá de cero.

-¿Por qué elegiste como destino Londres?

-Porque es una ciudad que siempre adoré. De adolescente era muy fanática de Sherlock Holmes, me leía todos los libros y musicalmente admiraba bandas británicas como Queen, Tears for Fears, David Bowie y miles más. Siempre me gustó esa cultura pop y también sentía que, en ese momento, musicalmente, yo no encajaba en Argentina.

En el 99 estaba rodeada de músicos muy grosos, pero eran más de ritmos autóctonos, funk, jazz, rock, otro palo. Yo quería más electrónica, pop en inglés, eso era lo que a mí me movía.

-¿Tu contacto con la música fue inmediato allá?

-Hice lo que pude apenas llegué a Londres. Trabajé de camarera, vendedora y estudié música cinco años, primero en el City & Islington College y después en Thames Valley University. Ahí empecé a armar mi carrera de música profesional. 

-¿Cómo fue que terminaste trabajando para artistas globales como Erasure y Ricky Martin?

-Terminé la universidad y empecé a tocar con todo tipo de bandas y músicos. Por lo general, más bien independientes, de rock, pop, electrónica, que es lo que a mí me gustaba. En ese momento no había muchas mujeres bateristas.

Me empecé a hacer conocida en el Reino Unido como baterista, sesionista, éramos 4 o 5 mujeres que hacíamos eso y nos llamaban para muchísimas audiciones, y así me empezaron a llamar cada vez para artistas más grosos.

La primera gira importante que tuve fue con Sam Sparro, a quien habían nominado para un Grammy ese mismo año, y ni siquiera audicioné, les gustó lo que hacía y me ofrecieron el trabajo. Estuve en lugares que siempre soñé tocar. Y trabajé con artistas como Ricky Martin, Adele, Robyn y One Direction (estos últimos como telonera).

-En 2014 teloneaste a Erasure y al poco tiempo te enfocaste a full en tu propio sello discográfico, Aztec Records, ¿cómo es ser parte de ese proyecto en un momento tan particular de la música?

-La industria de la música cambia todo el tiempo, por eso me gusta. Es constantemente un reto, en la tecnología siempre sale algo nuevo y hay que adaptarse. Hoy cualquiera puede hacer música y promocionarse a sí mismo.

Algo bueno es que podés tener todo desde tu casa, sin tener que pagar para grabar un tema o un álbum y transmitirlo por redes sociales, eso da independencia para hacer lo que uno quiere y para comunicarse directamente con los fans a través de contenido, canciones inéditas, acústicos, lo que yo quiera hacer con mi social media.

Aztec Records tiene once años en la industria, llevamos adelante a 30 artistas. Cualquier persona que tenga el estilo synthpop, synthwave y retrowave (ochentosa con sintetizadores, una nostalgia y melódica en el sonido) nos puede mandar su demo. Yo me encargo de la parte artística del sello.

Escuchamos y elegimos música de calidad que nos llega al corazón. Este proceso puede durar años y hemos lanzado artistas espectaculares, los ayudamos a desarrollarse y a llegar a un público más amplio, a tener fans reales, a hacer música de calidad, ¡hasta les hacemos merchandising que tiene una onda retro!

También acabamos de lanzar Aztec Latin, la rama del sello pero en castellano, y estamos firmando con artistas de Argentina, Colombia y México. Nos dimos cuenta que también están surgiendo bandas de este tipo de música y todavía no es mainstream, pero hay muchas bandas que necesitan el apoyo de un sello.

-Estás viviendo en Barcelona. ¿Por qué elegiste esa ciudad para radicarte?

-Hice realidad muchos sueños en Londres y viajé por todo el mundo. Brexit fue una de las razones por las que me fui, porque yo quería seguir estando en contacto con Europa. La otra razón fue buscar una calidad de vida más cercana a mi cultura. Además, en Barcelona el clima es bueno, hay playa y encima está lleno de argentinos. ¡Extrañaba mucho el lenguaje!

-Believer es tu primer disco. Son 10 temas que pasan por distintos estados de una separación de tanto tiempo en pareja, ¿cómo fue su proceso después de años de composición para otros artistas?

-Siempre fui compositora, cantautora y productora, hice muchas mutaciones dentro de la música. Si bien empecé siendo baterista, durante 15 años, siempre compuse e hice otras cosas como desarrollar a otros artistas y ayudar en otros proyectos.

Me separé justo antes de la pandemia y sentí una necesidad muy fuerte de expresar estas emociones. Las canciones surgieron muy fácilmente, fue todo muy orgánico y el álbum atraviesa todas esas emociones. No es todo un bajón tampoco.

Pasa el shock inicial, el dolor, hay temas más positivos, sobre enamorarme de vuelta, mudarme a otro país, de introspección total sobre mi vida y lo que me tocó. Al mismo tiempo descubrí quién era yo y de creer en mí misma.

Creo que me boicoteé toda mi carrera, nunca me puse al frente, me daba miedo, no confiaba en mi imagen ni en mi voz. Es una posición muy vulnerable cuando estás en el escenario cantando con tu corazón abierto, es mucha la exposición.

Este fue el momento de abrirme y por eso llamé al disco Believer, que significa creer en mí misma y también es un juego de palabras porque la canción habla de que le creí muchas mentiras a mi ex.

Al final el mensaje es positivo porque muestro mi verdadera imagen y que a la gente que le guste este tipo de música conecte. Recibo mensajes muy lindos de personas que se sintieron identificadas, eso me llena de orgullo. ¡Estoy muy feliz!

-¿Pensás presentarlo en vivo?

-Estoy empezando a preparar el show en vivo y espero este verano europeo hacer una gira por España y tocar en el 2022 en Argentina. ¡Me encantaría hacerlo porque hace dos años que no voy! Hay que ver cómo sigue la pandemia y las restricciones para cuando llegue ese momento…

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