sábado 18 de septiembre de 2021

PERSONAJES | 18-05-2021 19:30

Conocé a Belén Couso, creadora de "Mujeres al mando"

La comunidad invita a mujeres de todo el continente a sumarse al universo de las motos. ¿Placer y aventura? Sí, pero también posibilidad de trabajo, prevención vial, independencia económica y más.

Belén Couso podría haber permanecido en esa ruta, tomado aquella curva o incluso haberse salido del camino en tal o cual bajada. Pero ella siempre siguió a su ritmo, gusto y piacere, haciendo en definitiva lo que solemos resumir con esa frase tan motoquera como ella misma: su propio camino.

Es que sí, la imagen de una ruta no lineal vale tanto para muchas de sus más recordadas “aventuras sobre ruedas”, como para su vida, repleta de curvas, bifurcadas y contracurvas. 

¿Podría haber seguido Belén la senda de la empresaria exitosa, que amplificó el negocio familiar para fundar su propia línea (que incluso lleva su nombre) de cosmética antibacterial? Sí, claro que sí. Pero no. 

“Hacemos muchísimo hincapié en la educación vial y en la necesidad de ver el gran potencial de movilidad e independencia económica detrás de este medio de transporte”

Mujeres en moto
Con su empresa de "higiene en seco", Belén descubrió su gen emprendedor.

Busco mi destino

Oriunda de zona sur, Belén creció junto a la empresa familiar, una cosmética especializada en labiales y esmaltes donde realizó sus primeras armas en el área de Marketing. Con el tiempo, decidió dar su primer salto: traer y desarrollar en la Argentina la “higiene en seco”, un concepto hoy familiar para todo el mundo (los famosos geles antibacteriales de cartera) pero que, en ese entonces, comienzos de los 2000, generaba más escepticismo que otra cosa.

“Me interesó mucho esa doble posibilidad de ahorrar agua para higienizarse y de poder hacerlo en cualquier momento, con un producto a mano, práctico y lindo. El negocio finalmente explotó, me empezaron a pedir los geles en todos lados, shoppings, duty free, farmacias… Era muy chica y el proyecto por poco no se me fue de las manos, pero lo que más destaco es que despertó en mí un gen emprendedor serial que ya no tuvo vuelta atrás”, relata.

Y en paralelo, Belén siguió con su (aún por entonces) silenciosa pasión: las motos. En particular las de gran cilindrada y porte. “¡Las choperas!”, agrega ella, riéndose. Y en ese mundo sí que era una rara avis, prácticamente la única mujer en un mundo híper masculinizado, tanto en sus prácticas, como en sus códigos y costumbres. 

Mujeres en moto
Ruteada Solidaria fue uno de los primeros eventos con los que el grupo se fortaleció.  

“Una cosa que me llamaba mucho la atención eran los eventos de motos. No solo porque éramos poquísimas las mujeres (apenas cuatro o cinco) sino porque se juntaban decenas de tipos a pasarla bien, comer asado y mostrarse sus motos, pero mucho más no sucedía. Ahí fue fue, creo, que apareció la semilla de Ruteada Solidaria, una de mis primeras iniciativas grupales”.

La premisa era muy simple: juntar juguetes y llevarlos en moto a diferentes comederos, hospitales y organizaciones comunitarias. “Así entramos una vez a la Cava –recuerda-, acompañados por motos, bomberos, payamédicos y un montón de gente decidida a seguir tendiendo puentes”.

 

La “pandilla de mujeres”

Esa capacidad de “hacer” y “juntar” fue lo que germinó finalmente en Mujeres al mando, una comunidad que, como la propia Belén define, “busca invitar y contagiar a más mujeres a una actitud de vida”, a un mundo al que durante mucho tiempo no estuvieron invitadas.

“No es para mí”, “Me da miedo”, “¿Hay motos para nosotras?”, fueron algunas de las reacciones de las primeras mujeres que se acercaron a esa comunidad, que al principio se contaban de a pares y hoy ya son más de 20 mil en todo el continente. 

“No es para mí”, “Me da miedo”, “¿Hay motos para nosotras?”, fueron algunas de las reacciones de las primeras mujeres que se acercaron a la comunidad.


Con ese crecimiento llegaron también las repercusiones, las menciones, las notas... En fin, la visibilidad. “Recuerdo la reacción inicial de mi papá, que me agarró y me dijo: ‘¿Cómo es esto que estás comandando una pandilla de motoqueras?’ ¡Se imaginó una especie de Hell’s Angels en versión femenina!”, recuerda y ríe.

“La verdad es que la comunidad creció y me sobrepasó por completo, tomó vida propia, a través de grupos, subgrupos, juntadas, salidas… Es algo realmente muy poderoso lo que sucedió con estas mujeres”, remata. 

¿Y qué es lo que encontraron y encuentran todas ellas en Mujeres al Mando? Amor por las motos, sí, pero también una posibilidad concreta de desarrollo, ya que, gracias al apoyo de sponsors, la comunidad brinda clínicas gratuitas de manejo y también planes de financiación para la compra de motos.

“Apenas te alejás un poco de la ciudad lo más común es ver gente arriba de una moto, a veces familias enteras que van de a cuatro y es un verdadero peligro. Nosotras hacemos muchísimo hincapié en la educación vial (hay que bajar sí o si los índices de índices de siniestralidad de la moto) y en la necesidad de ver el gran potencial de movilidad e independencia económica detrás de este medio de transporte” apunta Belén y enseguida enfatiza:

“El trabajo logístico nos ha salvado a todos en esta época de confinamiento y suena increíble, pero se calcula que apenas el uno por ciento de los servicios de delivery y mensajería en moto está a cargo de mujeres. Ahí hay una bolsa de empleo enorme de la cual nos estamos quedando afuera”.

Mujeres en moto
El encuentro con Marie Claire se hizo al aire libre, respetando protocolos y distanciamiento social.  

Un horizonte que se expande

“Gypsy biker” es el título de un famoso himno de Bruce Springsteen y es evidente que algo (o, mejor dicho, mucho) de ese espíritu “nómade y motoquero” está presente en Belén, que eligió nada menos que las rutas de India como uno de los primeros escenarios de prueba para esta ingente comunidad.

“Mujeres al mando recién arrancaba y me pareció buena idea generar una acción de impacto en un terreno, a priori, hostil. Me contacté con la embajada argentina en India, con sponsors de allá y finalmente me fui a recorrer durante tres meses ese increíble país en moto”.

En total hizo más de 4500 km, explorando zonas y pueblos no turísticos y entrevistando a mujeres locales que eran ejemplos de inspiración y empoderamiento. “Fue un viaje inolvidable, con el que me pude nutrir de otra cultura, de historias que me dejaron helada y que me abrieron a su vez un mundo de otras percepciones, miradas y búsquedas. En fin, fue muy interpelante a todo nivel”

“El trabajo logístico nos ha salvado a todos en esta época de confinamiento y, suena increíble, pero se calcula que apenas el uno por ciento de los servicios de delivery y mensajería en moto está a cargo de mujeres”


Triatleta (“en algún momento deberemos avanzar en cambiar el nombre de Ironman a esa competencia”, comenta) y fanática de los deportes, Belén hizo la última parte de esta nota desde Córdoba, adonde fue para motorizar en un competitivo rally la inclusión de mujeres en el motociclismo deportivo.

“Mujeres al mando para mí también tiene que ver con eso, con tomar el ‘volante’ de nuestras vidas. Rompiendo en el medio mandatos y estereotipos, sí, pero sobre todo buscando nuestro propio latir, decidiendo qué queremos. Ya sea por deporte, pasión, trabajo, o incluso para acompañar a alguien, subirse a la moto implica eso, decidir y avanzar. Entregando, como siempre digo, el corazón al camino”...- 

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