domingo 15 de septiembre de 2019

PERSONAJES | Hace 5 meses

Entrevista a María Victoria Alcaraz, la primera directora del Colón

Por primera vez en 110 años, el Teatro tiene a una mujer ocupando el cargo más alto de la Dirección.

Mientras que camina y conversa por los elegantes pasillos del teatro Colón de Buenos Aires, María Victoria Alcaráz se da cuenta que un guía de turismo del lugar olvida contar a los visitantes un aspecto importante de la historia; detecta un cortinado algo deteriorado y hasta individualiza el desequilibrio de una pata de una butaca. Aunque lleva años de profesión inmersa en diferentes ámbitos culturales (trabajó en el archivo Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, fue Directora General del centro cultural San Martín, entre muchos otros cargos) su nombre suena fuerte en el último tiempo por ser la primera dama en 110 años de vida del magnífico teatro que alcanzó el cargo de Directora.

Más allá de la curiosidad que esta designación generó en medios y público en general, su gestión seguramente quedará en las páginas de la historia por el giro copernicano que ha sabido darle en poco tiempo a la conducción. “Los cambios que generé tienen que ver con mi visión femenina. En primer lugar después de un año de evaluación me di cuenta que era una institución sofisticada con un sistema aún más complejo. Elegí un equipo pensando en las mejores personalidades para cada rol. El sentido práctico que tenemos las mujeres para la vida fue lo que me guió. Las mujeres resolvemos cuestiones laborales y personales a cada minuto, tenemos un altísimo nivel de planificación estratégica para balancear trabajo, casa, chicos, los propios padres y hasta el supermercado y el auto”, resume entusiasmada esta historiadora que jura jamás haber soñado con el actual cargo.

“El Colón siempre me fue familiar ya que de chica venia frecuentemente con mis abuelos y mamá, pero no era un objetivo en mi carrera. Al principio fue un shock, pero luego seguí como si nada”. De todos modos agradece la oportunidad, sobre todo porque puede lograr cosas antes poco consideradas y que la ayudan a sentirse completamente femenina. “Fuimos potenciando y revalorizando las fortalezas de cada sector -cuenta- .Una de ellas es preservar con énfasis el oficio de los escenógrafos que a partir de una madera hacen maravillas. Para que esa pasión, que los hace requeridos por los mejores teatros del mundo, pase a los hijos y no se pierda”, subraya. El porcentaje de mujeres es muy alto en el teatro y para vincularse con ellas prefirió el trato personalizado. “No hay nadie que entienda mejor a una mujer que otra mujer”, asegura maría Victoria. Su planificación del verano pasado contempló “colonia de vacaciones”, con talleres en los cuales los niños interpretan textos, personajes, música y escenografías, como una salida para las madres que no saben qué hacer con los chicos sin colegio. “Queremos ofrecer alternativas para la vida de las mamás, pero no concebirlas aisladas, sino en familia y en acción”. El público infantil es otro eje de su gestión como “nuevo público” y para ello sumó Disney en Concierto, Sinfonia de películas con música de Aladdin, Frozen y La Bella y la Bestia, entre otras.

Sin dudas la impronta femenina se vislumbra aún más en el instituto Superior de arte y el énfasis en la formación de los cuerpos artísticos. “Hay que cuidar este semillero y formar a los artistas no sólo en lo técnico –dice- sino en lo humano para que logren plantarse en un escenario”. La fortaleza emocional es muy importante y se logra estando cerca, con el trato uno a uno y con el saber de los más viejos transmitido a los más jóvenes.

Como resumen Alcaraz no duda en afirmar: “mi objetivo es alcanzar el mejor ambiente de trabajo posible para que lo que se produzca sea lo mejor. La única manera de que el arte, que es pura pasión, fluya con todo esplendor”.

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