martes 21 de septiembre de 2021

PERSONAJES | 11-05-2020 21:45

Conocé a María Campos, la cantante de la tira Separadas

En el marco de los Ciclos de Encuentros Marie Claire hablamos con la cantante María Campos sobre su carrera, la popularidad y el feminismo.

Hace poco tiempo que pisa fuerte en la escena musical local. Con su voz mezcla de arrabal y dulzura fue ganando terreno. Interpretó la cortina musical de la tira (hoy levantada) Separadas, participó dos veces del programa El Host con Adrián Suar y tuvo el honor de acompañar en el Movistar Free Music a Fito Paez cantando el tema La despedida. Acaba de terminar su segundo disco y presentar el primer single Corazón verde. En medio del lanzamiento y de la pandemia habló con Marie Claire. 

-¿Cómo estás pasando esta cuarentena?

-Estoy muy angustiada, aburrida, con miedo... No parece terminar nunca y tengo la sensación de que nos vamos a quedar mucho tiempo adentro. No sé cuándo vamos a salir. Estoy haciendo ejercicio para la mente y porque tengo miedo de salir rodando (ríe)...

-De todas formas lanzaste tu tema Corazón verde en medio del confinamiento...

-Sí, de eso no me puedo quejar. Justo terminé de grabar mi segundo disco antes de que todo esto comenzara. Podría ir sacando un tema por semana, no sería una mala idea (risas). Lo que no puedo filmar es el video clip. Tuve muy buenas repercusiones por suerte.

-Hay mucho desamor en tus letras...

-Sí y más que nada desilusión, es como que me manejo dentro de mundo de fantasía. Eso es más triste porque ni siquiera llega a ser un desamor.

-¿Cómo comenzaste con la música?

-Tengo recuerdos de haber cantado a los 6-7 años en el coro del colegio. Sentía algo distinto, cierta comunión, magia y contención en el sonido. Después fui incursionando en voces negras como Aretha Franklin o Whitney Houston, me obsesioné con ellas y aprendí a cantar escuchando. Luego estudié muchísimo canto. De chica cantaba lírico hasta que descubrí a Janis Joplin. Me hice fanática de Lou Reed y Bob Dylan. Desde los 12 también compongo.

-¿Y cuál fue el momento en que decidiste lanzar tu carrera de manera profesional? 

-Me hubiese encantado haberme lanzado a los 17, pero bueno no se dio... Me animé de grande porque no tenía seguridad de lo que hacía. Antes hubiese sido imposible que me expusiera con mis canciones y cantar. Después de mucha terapia me di cuenta que sino lo hacía me iba a morir, nunca tuve un plan B. Me aferré a una oportunidad y me lancé. Por supuesto siento que es tarde, pero al mismo tiempo hoy canto lo que quiero, no sé si me hubiera lanzado de más chica capaz me manipulaban y mantendría un proyecto sin los tintes y la personalidad que uno quiere. Estos fueron mis tiempos.

-¿De dónde viene tu influencia tanguera y flamenca?

-De escuchar, soy muy influenciable. Venía cantando blues y quise probar cantar en español y me dijeron que pruebe con el tango. Así descubrí a Goyeneche y me di cuenta que era más rockero que todos los rockeros juntos. Tengo, además, una prima que baila flamenco y la visité y escuché flamenco en vivo y me obsesioné. Es de lo más elevado que escuché en mi vida. Me obsesioné con varios géneros, no tengo prejuicios musicales.

-¿Qué te inspira al componer?

-Por lo general me pongo a trabajar cuando algo me molesta mucho. La  creatividad nace desde la angustia, no de la felicidad. ¿Para qué voy a escribir en un papel que estoy contenta? Salgo a la calle y lo disfruto; en cambio si estoy con una impotencia terrible me quedo en casa, agarro la  guitarra y empiezo. Escribo desde la desilusión, el desamor, la desesperanza... 

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-Antes de cantar, ¿qué hacías?

-Dibujaba muchísimo hasta que no me gustó nada de lo que hacía y me rebelé. En ese momento volví a mi vocación musical, en ese momento no estaba bien visto cantar, como ahora. Cuando le dije a mis padres que iba a estudiar canto me miraron con cara rara y me preguntaron qué iba a estudiar en serio, no como hobby.

-Claro, vos venís de una familiar muy tradicional argentina (N. de la  R.: es hija de la artista plástica Mercedes Larreta y el ingeniero Enrique Campos Alvear)...

-Súper tradicional. No me apoyaron, pero ahora están contentísimos (ríe). No confiaban en mí, pero yo tampoco confiaba en mí. Pensaban que podía frustrarme y algo de razón creo que tenían. 

-Tenés muchísimas fanáticas feministas, ¿te considerás feminista también?

-Creo que sí. (Piensa). Siempre fui consciente de que el mundo era machista. Toda mi vida me puse al frente y me hice valer en medio de un mundo de hombres. Debo ser súper feminista, yo no levanto ninguna bandera, quizá lo hago sin darme cuenta. Estoy a favor de la igualdad de derechos, pero no estoy en contra de los hombres, me generan mucha ternura (ríe). 

 

 

 

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