lunes 26 de octubre de 2020

PERSONAJES | 03-08-2020 11:21

Conocé a la cantante argentina que dejó un puesto Google y hoy triunfa en Japón

Tras renunciar a un trabajo en un gigante como Google, Lola Cobach se volcó de lleno a la música y su disco debut se vende en Japón. Desafíos de la autogestión y su rol como mujer en el mundo de la música.

Pablo Rodriguez
Pablo Rodriguez

Periodista de Perfil.com

“Cuántos ríos van a pasar bajo tus pies, ¿y qué tan lejos querés llegar? Si no hay caminos para esquivar lo que vendrá, ¿Cuántas vidas tenés?” se pregunta retóricamente Lola Cobach (33) en “El camino que elegís”, canción insignia de “Plumaje” (2019) su primer y más reciente álbum. La estrofa no es casual: en 2018 tras renunciar a un trabajo en un gigante como Google se volcó de lleno a la música, lo que hasta llegó a valerle que su disco debut se editara y vendiese en Japón. 

De musicalidad genuina y sencilla, pero profunda, Lola Cobach, tras un inicio en las aguas del folk, se sumergió de lleno en el soul, un terreno cada vez más habitado en la escena indie nacional. Con una infancia influenciada sonoramente por Mercedes Sosa, Queen y Luciano Pavarotti, forjó su camino musical a base de autogestión, creatividad y una búsqueda contínua. 

El indie nacional está pasando quizás su etapa más prolífica, en donde a diferencia de otras épocas, empezó a dejar de ser algo de nicho y masificarse cada vez más. Sin embargo, una era donde los algoritmos “mandan”, y en donde empresas que no producen música, sumado al microclima de las redes sociales, trazan los mandamientos del éxito, autogestionarse y lograr perforar fronteras se convierte en una tarea titánica en el ambiente de la música. La pandemia también resulta todo un desafío extra a la hora de producir y vivir de la música. “Siento como que volvieron a resurgir (hasta antes de la pandemia) los lugares para tocar con bandas. Están creciendo mucho los festivales independientes”, explica Lola Cobach. 

Lola Cobach
De musicalidad genuina y sencilla, pero profunda, Lola Cobach, tras un inicio en las aguas del folk, se sumergió de lleno en el soul.

Una regla no escrita del indie es que la suma de las partes es más importante que la individualidad. En el caso de Lola la máxima se cumple a la perfección: el trabajo colectivo con otros artistas de su misma generación no solamente es parte de su motor sino que es su sostén a la hora de producir música. Su cercanía y vínculo con artistas como Ainda (Esmeralda Escalante y Yago Escrivá, nominados a los premios Gardel 2019), Tarsitano, Tomás Amante, Nico Bereciartúa (es hijo de Vitico) y Carolina Donati, entre otros, es una muestra de una generación nueva que se potencia entre sí.

De Google a sonar en Japón

Dolores Cobach nació el 3 de julio de 1987 en Recoleta, Capital Federal, pero pasó gran parte de su vida en Victoria, al norte de la Provincia de Buenos Aires. En 2008 formó junto a un grupo de compañeros un quinteto a capella llamado “Matimbe”. Allí, según le cuenta a Marie Claire, comenzó a germinar todo lo que vendría después

“Ahí empecé a escuchar mi propuesta vocal, lo que salía de mi. No me había propuesto que fuera una actividad profesional, sí algo que sí o sí quería hacer y que disfrutaba un montón. Ahí están mis cimientos, mi disfrute al cantar. Hoy lo escucho y veo la semilla, la pasión que sentía  de cantar ahí”, explica.

Sin embargo su travesía musical no fue lineal. Egresada en Comunicación Social en la Universidad Austral, trabajó en agencias de comunicación mientras comenzaba incipientemente la búsqueda de su “yo” musical. Sin embargo, cuando recaló en un gigante a escala global como Google en el área de Marketing, comenzó dentro de sí a originarse el principal conflicto para quien quiere vivir de la música: dejar la zona de confort de un empleo estable para lanzarse como cantante. 

“Fue una decisión muy consciente. Me pregunté si quería que la música fuera parte de mi vida, si quería crecer. Conscientemente fuí desarrollando el proyecto y llegué a un punto que después de trabajar me iba a tocar, ensayar o algún show o alguna actividad musical y las dos vidas se me volvieron insostenibles. Físicamente y porque realmente mi energía y mi deseo estaba enfocado en hacer crecer la música y mi proyecto”, reflexiona. 

Así fue que renunció justo en medio de un viaje laboral en Los Ángeles, Estados Unidos, y al poco tiempo volvió a aquél país con Karina Vismara para emprender una gira por Boston, Nueva York y Nashville. Dieron veinte shows, en salas pequeñas y teatros en un mes, lo que le sirvió como sparring para comenzar a desarrollarse para lo que vendría.

Lola Cobach
Lola Cobach y su banda tras presentar "Plumaje" en Club Lucille, en Palermo.

Después del primer EP, “Time Has Come” (2016), en donde sus canciones eran netamente en inglés, comenzó a preparar su sucesor, ya en castellano, “Plumaje”. “Cuando comencé a tener un colchón de temas compuestos empecé a pensar con quién trabajar. Para ese entonces, a través de Nico Bereciartua, llegué a Larry Cuffia. Con el tiempo de tocar con ellos, de verlos en los shows, de ver cómo graban, los llamé. Amo lo que hacen y la emoción que generan sus canciones. Por eso lo convoqué para trabajar en mi disco”, explica.  

En 2020, Plumaje fue editado en Japón por Disk Union con Obi y Liner y vendió 300 copias en ese país a sólo tres meses de su lanzamiento. “Mi disco salió en noviembre y me escribieron en diciembre para venderlo en enero”, cuenta Lola. 

Referenciada en Nathy Peluso, Juana Molina, Julieta Rada, Emme, Sol Liebeskind, entre otras artistas, cree que todavía resta camino por trajinar en la lucha feminista en el mundo de la música. “Las mujeres tenemos el rol de visibilizar el arte que hace el género, justamente porque no estaba visibilizado como corresponde. Es real que no están representadas las mujeres en los festivales y que todavía falta transformar toda la máquina que hace música, en la que continúan predominando los hombres. Todo esto es a fuerza de presión, no se está dando naturalmente. Es la pulsión de levantar la voz, de unirse de que eso realmente rompa la estructura que existe. Soy optimista en que esto cambie”, finaliza.  

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Pablo Rodriguez
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