jueves 24 de junio de 2021

PERSONAJES | 06-03-2020 16:52

Juan Gil Navarro: “Los rugbiers que conocí fueron en su mayoría violentos y maltratadores”

Acaba de estrenar Puerta 7, la serie de Netflix que se mete en el mundo del fútbol, los barrabravas y la política. Hablamos con él sobre esos temas pero también sobre la violencia, la llamada “masculinidad tóxica” y el amor.

Juan Gil disfruta de sus obsesiones. Le gusta hablar de ellas, desarmarlas y compartirlas, casi con compulsión. ¿La última de ellas? El italiano Paolo Sorrentino, director de increíbles películas como Il divo y La grande belleza y las controvertidas series The Young Pope y The New Pope.

“Estoy absolutamente fascinado con él y hasta lo hablé en terapia. Sobre todo para entender por qué me pegó y conmocionó tanto su película Youth (Juventud) y por qué me identifiqué tanto con los personajes de Michael Caine y Harvey Keitel, dos tipos que ya pasaron los 80 años… Y de a poco lo fui entendiendo, es algo que no sólo tiene que ver con la reciente muerte de mi papá (el periodista Manuel Gil Navarro) sino también con la partida de esa juventud de la que habla el título. Me doy cuenta de que estoy abandonándola lentamente, dejándola ir de a poco y está muy bien que así sea”, sentencia.

Dispuesto a abrazar esta “era de la madurez”, Juan admite que está evaluando, y mucho, la posibilidad de probar nuevos horizontes laborales.

“La situación acá es muy delicada, se está produciendo muy poca ficción. De hecho había una tira que íbamos a hacer con Telefé y Undergorund que se pospuso, al igual que varias películas. Se juntan dos curvas peligrosas: que la producción está cada vez más en manos de los famosos algoritmos (y eso trae una inevitable pasteurización de los contenidos) y que encima acá todos los productores están viendo qué pasa con nuestra crisis económica, la negociación de la deuda, los mercados y demás. Yo sigo teniendo trabajo, pero las ofertas escasean cada vez más”.

Y dentro de las ofertas que sí le llegaron habrá que incluir, sin dudas, Puerta 7, la primera producción de Pol-Ka para Netflix que lo tiene como uno de sus protagonistas en la piel de Santiago, el oscuro tesorero del club Ferroviarios.

-Recién hiciste referencia a una “pasteurización de los contenidos”, ¿a qué te referías con eso?

-Al riesgo que existe si dejamos todo en manos de algoritmos. A que en breve nos digan que desde Argentina sólo podemos contar historias relacionadas a Evita, el fútbol y la marginalidad…

-Y sin embargo, a pesar de tener en mente esos riesgos, le dijiste que sí a Puerta 7, ¿por qué?

-Porque una de las cosas que más quería en el mundo era trabajar con Adrián Caetano. Es un tipo fantástico, y estaba seguro de que él podía contar esta historia desde otro lugar, con una poesía y un tono diferente. La serie de hecho tiene una cosa de “clanes de guerreros” que para mí es súper interesante. Fue un placer enorme trabajar con él.

Juan Gil Navarro Marie Claire
"La producción está cada vez más en manos de los famosos algoritmos. Y eso pasteuriza los contenidos"

-Es un poco nuestro Paolo Sorrentino (director y guionista italiano)…

-¡Exactamente! Pensé lo mismo cuando lo conocí. Nos juntamos en una fonda, con una milanesa de por medio y enseguida pegamos onda. Y en el rodaje lo mismo. es un gran director, muy tranquilo, jamás levanta la voz y tiene clarísimo qué y cómo es lo que quiere contar.

-La serie arranca con un episodio de violencia que enseguida mucho de los involucrados tratan de catalogar como “hecho aislado”. Es imposible no relacionar eso con los recientes hechos de Villa Gesell y mucho de lo que se habló sobre el rugby desde entonces…

-Mi viejo jugaba al rugby, en monte Grande, y yo de chico una vez me anoté en el Olivos Rugby Club. Duré menos de dos semanas. Recuerdo que en el último entrenamiento mi viejo estaba afuera de la cancha y lo miré con cara de “no, esto no es para mí”. Al día de hoy sigo sin entender donde está todo ese componente de caballerosidad del rugby que mi viejo, y muchos otros, tanto me machacaron.

Es más, veo hasta más caballerosidad en el box que en ese deporte, aunque admito que lo digo desde una mirada prejuiciosa: me crié en zona norte, rodeado de rugbiers y mis experiencias con ellos no fueron buenas para nada. Me he topado sobre todo con tipos violentos y maltratadores. Me acuerdo de un casamiento en particular donde me comí toda la noche cargadas y avivadas de parte de un grupo de cuatro o cinco. Se dedicaron a delirarme sin parar hasta que terminaron tirándome cerveza en la cabeza. Muy nefastos.

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-¿Y por dónde habría que empezar a cambiar las cosas? ¿Por el rugby?, ¿por la llamada “masculinidad tóxica”?

-Por la impunidad. Lamentablemente en nuestro país la impunidad en un deporte en sí mismo. Practicado por muchos y en muchos circuitos de poder… Yo no veo que en otras partes del mundo el rugby genere lo que hemos visto hasta acá. El tema es que en este país ha sido siempre un deporte muy asociado a una clase dominante muy impune.

El poder genera esa especie de omnipotencia brutal… Bueno, el chancho en la pileta es más de lo mismo.

Juan Gil Navarro Marie Claire
Juan en la piel de Santiago, el tesorero del club Ferroviarios (Puerta 7)

-¿Cuál es tu relación con la violencia? ¿Fue cambiando con el correr de los años?

-No creo ser un tipo violento para nada. Fui a un colegio Waldorf, tengo un espíritu bien pacifista desde chico. Y aunque suene cliché, creo que es un sinsentido enfrentar la violencia con más violencia. Sé que cuesta, pero tenemos que intentar siempre el arte de la persuasión.

Me sucede cada tanto en la calle, donde todo parece que está a un chispazo de explotar y, aun así, se puede tratar de aportar algo para que eso no suceda. Se puede mirar al otro a los ojos, levantar la mano y decir: “te pido disculpas, no te vi, me distraje”. O lo que sea, pero hay que intentar desactivar la violencia en la que estamos sumergidos. Y que se refleja en frases tremendas como “la tenés adentro” o “chupala”. Esa exaltación del poder combinado con lo sexual y lo fálico es realmente muy triste.

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 -¿Dónde residen hoy tus mayores esperanzas?

-En mi psicólogo (risas). Fuera de broma, me sigo sintiendo un tipo optimista y creo que también fui obteniendo cada vez más confianza en mí mismo. Siento que la madurez también trajo eso, una voz interna y serena que nunca había sentido. Creo que es producto de la soledad, de haber vivido solo desde que me separé.

-¿De verdad lo decís?

-Sí, no tengo problemas con la convivencia pero después de dos matrimonios siento que eso solo se tendrá que dar cuando realmente me enamorado de nuevo.

Mientras tanto, tengo que disfrutar la convivencia conmigo mismo. Es un fantasma que asusta mucho eso, yo mismo tuve días tremendos y muy angustiantes al comienzo pero no tengo dudas de que salí fortalecido cuando aprendió a lidiar con mi soledad. Suena medio místico, o una cosa de Jedis, pero te juro que es así. -

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