domingo 3 de julio de 2022

PERSONAJES | 02-12-2021 17:56

Conocé a Clara O’Farrell, la ingeniera argentina de la NASA que "llegó" a Marte

Como parte del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, Clara diseñó el paracaídas supersónico que permitió el amartizaje del Rover Perseverance. A poco de la charla TED que brindará el domingo, hablamos con ella.

Clara O’Farrell nació en Boston, Massachusetts, pero a los dos años sus padres volvieron a Buenos Aires, donde ella comenzó su vida y crianza 100% porteña.

O no tanto, ya que la raíz irlandesa de sus abuelos (que incluso hablaban inglés en las reuniones familiares) siempre estuvo presente. Jura que de niña jamás soñó con cohetes ni viajes a la Luna y apenas terminó el secundario decidió dos cosas: que su destino estaba en la Ingeniería y que comenzaría a recorrerlo en EEUU, más precisamente en la prestigiosa Universidad de Princeton, en Nueva Jersey.

Clara O'Farrell
Clara tiene 36 años y una larga experiencia como ingeniera aeroespacial.

Apenas instalada en su nuevo destino, comenzaron las primeras epifanías, como las cataratas de noticias sobre los robots o MER (Mars Exploration Rover) Spirit y Opportunity que la NASA logró hacer aterrizar en Marte a comienzos de 2004.

Fue en esas notas donde descubrió el nombre de Miguel de San Martín, ingeniero argentino que trabajó en ambos proyectos y que inspiró a Clara a seguir un camino en la ingeniería mecánica y aeroespacial.

Sin muchas colegas mujeres en las que referenciarse, Clara (hoy en día @spacegaucha en redes) se mudó de costa y complementó sus estudios en la también reconocida Caltech (California Institute of Technology) y en poco tiempo no solo decidió contactar a aquel argentino sino jugársela por entero por una carrera en la NASA.

Y lo logró, nada menos que en el JPL, el laboratorio de Pasadena, California, encargado de la construcción y operación de naves espaciales no tripuladas.

Clara O'Farrell
Mucho cálculo matemático y mucho simulacro "supersónico".

Desde allí, le tocó vivir una nueva era dorada de la exploración espacial, sobre todo la que tiene a Marte como meta y objeto de estudio. Su último trabajo fue impactante, junto a un equipo de ingenieros logró diseñar un “paracaídas supersónico” para que el Rover Perseverance pueda amartizar con éxito después de casi duplicar la velocidad del sonido y en condiciones atmosféricas completamente desconocidas para cualquier terrícola.

Sobre esto, y sobre mucho más, hablará Clara en una charla TED que se podrá ver el próximo domingo en Parque Sarmiento en el gran cierre de la nueva edición de TedxRíodelaPlata (todavía hay entradas disponibles acá) y que seguramente será fuente de inspiración para muchos. Y muchas. “Ahora en NASA las mujeres somos un 25%, 30% de la planta. Es el mismo tipo de números y porcentajes con los que conviví también en la facultad”, afirma.

-¿Te generaba ruido en aquel momento esa cifra, esa baja participación de mujeres?

-Mmm, es como que tenía puesto un chip de “callate, no te quejes, seguí estudiando y avanzá”. Durante mucho tiempo pensé así y lo cierto es que hoy me cambié bastante esa visión.

Un poco por lo que viene sucediendo estos años con el feminismo y otro poco porque hoy me toca trabajar junto a muchas personas más jóvenes que yo, y quiero poder decirles que sí, que se puede hablar en voz alta, denunciar discriminación o también situaciones de acoso o maltrato.

Lo digo como mujer y también como latina, que también es un factor de diversidad acá en Estados Unidos. Quizá de chica era más de callarme, pero ahora no tanto…

Clara O'Farrell
En su puesto de trabajo actual, en el JPL de Pasadena, Califronia.

-¿Sufriste bullying de chica?

-No demasiado. Sí me ha pasado de escuchar en el colegio frases como: “esos temas no son para nenas, a vos te gustan porque sos machona”. O “no es que las mujeres sean más inteligentes, solo son más estudiosas”.

Cosas que no hoy no se sostienen por ningún lado y que en aquella época eran moneda corriente. De todas formas, te diría que en general fue positiva toda mi formación, pero soy consciente de que soy más la excepción que la regla. Y que es necesario salir del relato individual para ver todo el panorama.

Clara O'Farrell
Un paracaídas para frenar un vehículo de casi duplicó la velocidad de la luz...

-Está bueno eso de priorizar lo colectivo por sobre lo individual. Especialmente en momentos como este en los que abundan los relatos que celebran y exacerban la excepcionalidad…

-Exacto. Te confieso que muchas veces siento un poco de vergüenza ante notas que me toman como el gran ejemplo a seguir. Está bueno tener modelos, pero no hay que caer por eso en la trampa de la excepcionalidad, de seres iluminados. ¡Yo me llevé computación en séptimo grado! (risas)

-¿Qué programa era, Logo?

-No, más fácil aún, ¡Microsoft Office! (risas)

-Yendo un poco a Marte, ¿vos también tenías de chica esa fascinación por ese planeta rojo tan presente en la cultura y la ciencia ficción?

-Es curioso, porque es sin duda como decís, todo el imaginario colectivo tiene a Marte bien arriba. Y apenas empezás a estudiar un poco ese planeta, aparece una especie desilusión, ya que es un planeta con condiciones muy extremas y hostiles para la vida humana, pero luego lo estudiás un poco más y te vuelve toda esa fascinación de nuevo, porque entendés que encierra un montón de posibilidades, como la de haber albergado cierto tipo de vida en algún momento de su historia.

Clara O'Farrell
Su charla TED se podrá ver el próximo domingo en el Parque Sarmiento.

-¿Creés que efectivamente fue así?

-Yo no soy especialista en la materia, pero todo lo que nos dicen quienes estudian de verdad el tema apunta a que es muy probable que en algún momento hayan existido en Marte las condiciones propicias para algún tipo de “vida”.

Es un poco la gran pregunta que nos hacemos todos desde muy chicos: “¿hay vida en otro planeta?” El tema es que soy ingeniera y ponerme a pensar en temas tan amplios y complejos me deja con una suerte de dolor de cabeza tremendo.

Sí, OK, el universo es infinito entonces las probabilidades de que haya vida en alguno de todos los planetas son muy altas, ¿pero cuán altas son de que ese planeta sea “cercano” a nosotros? ¿Podemos tener referencia alguna para una noción de “cercanía”?

Es un tema casi filosófico por momentos y no tengo dudas de que es la gran pregunta de siempre… Yo espero su respuesta definitiva casi como si fuera el último episodio de Game of Thrones… (risas).

 

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