martes 20 de abril de 2021

PERSONAJES | 24-11-2020 17:48

Valeria Bertuccelli: “El desafío más grande era no traicionar jamás el espíritu de Marie”

La actriz es la gran protagonista de El cuaderno de Tomy, película que acaba de llegar a Netflix y que relata la conmovedora –y también inspiradora- historia real de María “Marie” Vázquez.

“Después de la reina del miedo (título de su primera película como directora) me convierto en la reina del coraje…”, dice Valeria Bertuccelli y se ríe cortito, tal cual suele reírse cada vez que deja como al pasar alguna de sus pequeñas “ocurrencias diarias”.

Le “reina del coraje” a la que alude no es otra que María (o “Marie” para quienes la conocieron) Vázquez, la genial mujer cuya historia real acaba de llegar a Netflix con El cuaderno de Tomy, película dirigida por Carlos Sorín y protagonizada, claro, por Valeria.

Seguramente la mayoría ya escuchó sobre Marie (y sobre la película, que sin duda es uno de los grandes estrenos nacionales de este singular 2020). Conocida como @kireinatatemono en Twitter, Marie relató durante gran parte del año 2015 su lucha contra un cáncer fulminante y terminal, que le provocaba dolores y angustias tan tremendas como ácidas y punzantes reflexiones.

Emotiva hasta las lágrimas cada vez que hablaba sobre su hijo de 3 años, Nippur (Tommy en la película), Marie plasmó también muchas de esas ideas, consejos y mensajes en un cuaderno, que fue su legado para él y que finalmente se editó como libro al año siguiente (quien pueda leerlo, no lo dude, hágalo que hay muchísimo material para pensar y reflexionar allí).

Ajena a las redes, Valeria no sabía nada de su historia hasta que tuvo entre sus manos el guion escrito por el propio Sorín. Y ahí, cuenta, su enamoramiento fue instantáneo. “Quedé muy conmovida. De esa mujer, de ese coraje y de ese amor que rodeó toda su despedida. Al toque me leí todo lo que encontré de ella, incluido El cuaderno de Nippur. Realmente me impresiona mucho cómo esa mujer logró ser tan explosiva y trascendental en el mismo momento que su vida se estaba apagando. Es increíble”, sentencia.

-¿Conociste a alguien de su entorno? ¿A su marido, por ejemplo?

-Hablé con Sebastián, pero no en persona, sino por teléfono. Y más de una vez. Si tuve un encuentro largo con Vanesa, su mejor amiga y un par de veces me reuní con médico. Fueron todos muy generosos conmigo.

El cuaderno de Tomy
Esteban Lamothe interpreta a Sebastián, el marido de Marie.

-¿Es un desafío especial interpretar a alguien que efectivamente existió (y que no es una figura histórica)?

-Sí, la verdad es que sí. Marie era una mujer recontra especial, muy profunda y a la vez con un humor negro muy fino y especial y todo ese espíritu yo sentía que tenía que estar muy bien representado en la peli. Ese para mí era el desafío más grande, no traicionar jamás su espíritu.

-¿Te sentías cercana a su tipo de humor o a ese espíritu, como decís?

-Respecto al humor yo no siento que tenga un humor tan negro, ni tampoco tan ácido como el de ella. Es más para otro lado mi humor, si querés. Sí siento que miramos las cosas a través de un cristal medio parecido y que en apenas un segundo ese cristal puede convertir algo sumamente dramático en una situación medio cómica. Es como que no creemos demasiado en la solemnidad a secas. La verdad, si es que existe algo así, es más una mezcla de cosas, es graciosa, triste, patética, absurda… Creo que ahí nos econtramos

-¿Sentís que te salvó muchas vece el humor?

-Creo que sí. Y supongo que por eso lo desarrollé desde pequeña, fue mi manera de llevar lo que podía y lo que no. Desde la escuela me acompaña… (sonríe).

-Una cosa muy interesante que tiene la película es que amplió mucho el universo (con sus amigas, con el debate por la eutanaisa) que podíamos haber conocido a través del libro (que es básicamente un diálogo con su hijo). Creo que con eso evitó además caer en el simple golpe bajo...

-Coincido. Y para mí que no tenga golpes bajos un realmente un acierto enorme. ¿Era posible narrar algo tan dramático sin que sea lacrimógeno? Esta película, y Sorín, demostraron que sí. 

-¿Lloraste de todas formas en algún momento del proceso de filmación?

-Sí, no mucho, pero algo lloré, sí.

-El papel implicó también un gran desafío y cambio radical desde lo físico. Sus posturas, su peso, su forma de caminar, la panza, el pelo.... ¿Dudaste en algún momento entre pelarte o usar maquillaje, por ejemplo?

-No, me parecía que lo más lógico del mundo era pelarme. No tenía las mínima dudas de eso. Sería muy extraño hacer un personaje así y ni siquiera animarte a pelarte.  ¿Voy a hablar de una vida que te da vuelta como una media y poner ese pero…? De todos modo, mi pelo tuvo como dos etapas, primero la maquilladora me cortó muy cortito y luego me pelé. Quizá por eso no llamó mucho la atención, al menos en mi casa. Es como que a todos les gustó el nuevo look.

El cuaderno de Tomy
Junto a Tomy/Nippur, su hijo en la ficción (papel a cargo de Julián Sorín, nieto del director). 

-¿Cómo fue esa cuarentena en lo de los “Cianciarullo-Bertuccelli”?

-(Ríe) Medio como todos. Tuvimos un primer momento de enorme susto donde le echamos lavandina prácticamente a todo. Sinceramente, no sé cómo no se me cayeron las manos de tanta lavandina. Pasado ese gran susto inicial llegó la parte de mayor encierro y de parar las rotativas y que, es muy extraño decirlo, fue como ‘linda’.

Fuera de broma, esto de encontrarnos como familia, parar todo y refugiarnos entre nosotros. charlando, pasando los días sin apuro fue como un momento interesante. Despué,s claro, fue apareciendo más la desesperación de la falta de trabajo, de los ahorros que se acaban… Y de pensar qué de toda nuestra vida anterior volvería a la normalidad y qué no.

-¿Florián, tu hijo mayor, la pasó con ustedes?

-Sí, si bien vive solo hace dos años, logré después de rogarle mucho por favor que se venga a vivir un tiempito corto con nosotros. Fue breve y luego volvió a su casa. Te repito, no dejo de sentir que fue un privilegio enorme haber podido pasar la etapa más cruda de la cuarentena así, bien en familia.

El cuaderno de Nippur
Apenas una muestra de los dibujos y mensajes que componen El cuaderno de Nippur.

-¿Hiciste cursos o empezaste algo nuevo en esa etapa?

-No. Estuve y estoy escribiendo mucho. Casi que la pandemia coincidió en tiempo con la escritura del guion de mi segunda película. Si todo se hubiese desarrollado de manera normal yo igual hubiese estado muy guardada, escribiendo… Más allá de eso, no hice nada nuevo, seguí con yoga por celular y en cuanto se pudo salir a andar en bici y caminar, lo hice.

-Por último, y volviendo a la película, ¿te hizo repensar mucho sobre la muerte la historia de Marie?

-Sí. En realidad, me hizo repensar mil cosas. Realmente pienso que es el personaje que más me enseñó en toda mi vida. Me dio una mirada sobre la muerte muy interesante, y profunda a la vez. Me hizo pensar mucho en mi papá, que también murió joven y de cáncer. Es muy loco, porque me pelé y mi vi igual a él. Pensé mucho en él, también en mi propia muerte.

No podría decirte algo muy puntual pero en general te diría que me hizo muy bien ver cómo alguien puede ser tan creativa y explosiva al momento de morirse. No siquiera creo que lo pensó como “voy a dejar algo creativo”. Simplemente lo fue y de mil maneras, en lo que dijo, lo que hizo, cómo fue con sus amigas, con la gente que la rodeó... No sé si la palabra es “lindo” para hablar de todo esto, creo que sobre todo las cosas su legado es algo muy pero muy inspirador.

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