jueves 29 de octubre de 2020

PERSONAJES | 16-10-2020 18:05

“NXIVM era una secta moderna y 'cool', se apoyaba mucho en la tecnología, el éxito y los influencers"

India Oxenberg fue una de las principales víctimas de NXIVM, la organización fundada por Keith Raniere, hoy preso por tráfico y abuso sexual de menores. Hablamos con ella sobre esa historia que por fin decidió volcar en su propio documental, Seduced (Starzplay).

NXIVM no fue una secta más. Ninguna lo es, pero esta consiguió captar la atención de todo Estados Unidos y México (los dos principales países donde actuaba) por su aún hoy increíble historia, que mezclaba el éxito empresarial, los brillos de Hollywood y el empoderamiento femenino con una oscurísima trama de explotación sexual, comandada por su fundador, el “seductor” Keith Raniere.

Seduced, de hecho, es el título que eligió India Oxenberg (hija de la actriz Catherine Oxenberg y nieta de la princesa Isabel de Yugoslavia) para su propio documental (estreno del próximo domingo 18 por Starzplay) en el que narra de manera profunda su relación con esta peligrosa secta, que duró casi 8 años y que recién ahora puede salir a la luz.

Parte de esa historia, aunque aún sin su testimonio directo, fue reflejada por la reciente serie documental de HBO, The Vow. Allí pudimos conocer la larga lucha que inició su madre para sacarla de allí y que incluyó un febril raid mediático y varias denuncias a la policía y al FBI, muchas de las cuales terminaron prosperando.

Renuente en principio a aceptar que había sido abducida por una secta, India finalmente declaró en ese juicio como testigo protegida y aportó pruebas contundentes del accionar de NXIVM y de su grupo de “elite” paralelo denominado DOS. Formado solo por mujeres, ese aparente círculo de sororidad femenina terminó siendo una oscura herramienta de sujeción basada en la dinámica “amo - esclava”.

Sus participantes no solo debían someterse a las órdenes de sus “socias” superiores (un esquema piramidal en cuya cúspide se colocó Keith Raniere) sino que debían acceder a todo tipo de vejaciones: maltratos físicos y mentales y también abusos sexuales (principalmente de parte de Keith).

Para ello, se había tejido un singular esquema de compromisos “colaterales”, que cada una de las socias debía proveer para demostrar su fidelidad a la organización. “Necesito una prueba de tu compromiso, una evidencia de tus secretos más profundos”, exigían las socias superiores a sus “esclavas” para luego poder disponer de todo ese material (que iba desde audios comprometedores a fotos y videos íntimos y sexuales) a manera de chantaje.

India Oxenberg
Junto a su abuela, la princesa Isabel de Yugoslavia, y su madre, la actriz de Dinastía, Catherine Oxenberg.

Todo el proceso conducía luego a un “sello” de fidelidad, una dolorosa marca hecha con fuego sobre la piel de quienes ya estaban “preparadas” para recibir a esclavas y que se hacía en medio de un ritual cuasi satánico, con mujeres sosteniendo a la iniciada mientras era marcada con las iniciales K R (Keith Ranieri).

Complejo, oscuro e increíblemente ramificado, el caso NXVIM ya tiene varios detenidos en su haber, no sólo el principal responsable de la secta, sino varias de sus socias directas, como la multimillonaria (y principal sostén económico de la organización) Clare Bronfman y la actriz de Hollywood, Allison Mack (que fue la superiora directa de India durante todo su paso por allí).

-¿Por qué decidiste contar tan en primera persona tu historia? ¿Y por qué ahora?

-Apenas pude salir de NXIVM e lo primero que necesité fue tiempo, para cuidarme, para sanar y para procesar todo lo que me había pasado durante tanto tiempo. Prácticamente todos mis veinte trascurrieron adentro de esa secta y me llevó un tiempo considerable entender todo el proceso de explotación que viví allí. Necesitaba paz para entender y asimilar bien qué paso, cómo llegué a eso.

Cuando conocía a Cecilia (Peck), la directora y me habló de su idea de encarar un documental hecho por mujeres, que tuviera perspectiva de género, que respetara mi historia y que incorporara conceptos como coerción, abuso, adoctrinamiento, enseguida pude conectar con la propuesta.

Fue como que por fin sentí: “Esta es una oportunidad, este es un lugar verdaderamente seguro para compartir mi historia”. Por mucho tiempo, pensé que lo mejor era no hablar nunca más de mi paso por NXIVM tapar ese tremendo episodio de mi vida y seguir adelante, pero me di cuenta que sencillamente eso no funciona así. Los traumas nunca pueden sanar en el silencio, hay que salir y hablar y enfrentarlos, de la mejor manera posible...

-¿Buscaste a su vez alertar a otras personas sobre cómo funcionan tipo de sectas?

-Sí, absolutamente. Y una cosa muy importante: no hace falta estar dentro de una secta para ser acosada y vulnerada. Te puede suceder en un trabajo, en una relación sentimental… En definitiva, esto no tiene que ver solamente con mi historia ni tampoco con NXIVM sino que tiene que ver con algo más amplio y peligroso aún, el abuso de poder.

-¿Te costó volver a creer en la gente?

-Sí, muchísimo. Durante varios meses me encerré en una especie de armadura, dudaba por completo de a quién podía dejar entrar en mi vida y a quién no, tanto hombres como mujeres. Con el tiempo, tuve que permitirme volver a confiar en mi instinto, en esa sensación interna que aparece cuando conocés a alguien nuevo.

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-El problema es que esa sensación te traicionó en su momento con la gente de NXIVM…

-No, yo creo que ignoré mi instinto durante todo ese proceso. Lo tapé, lo silencié… Al igual que silencié todos los consejos de mi familia, en especial los de mi madre. Hoy entiendo que todo eso tuvo mucho que ver con la enfermante presión y acoso que ejercían sobre mí los principales líderes de la organización, empezando por Keith.

Todo el tiempo los tenía encima mío explicándome que no tenía que escuchar a mi mamá, que mis dudas eran parte de mi dependencia excesiva a mi familia biológica y que ellos eran mi verdadera familia. Lamentablemente, confiaba en ellos, les creí.

-Vistas desde hoy, ¿cuáles son las señales de alerta a la cuales decidiste no prestar atención…?

-Hay varias. De hecho, hace poco terminé un libro (Still Learning) que trata específicamente sobre eso. Una alerta esencial es cuando sentís que estás dando absolutamente todo por algo y no obtenés nada a cambio.

Eso debería ser una señal de que hay algo en esa relación, en ese vínculo o ambiente que merece que le prestes atención. Igual, es un tema muy complejo que no se genera de un día a otro, sino que se arma en base a un largo proceso de adoctrinamiento y coerción.

-¿Hay algo de todos esos años que no recordabas y al hacer este documental (del cual además sos productora) haya reaparecido?

-Muchas cosas. Es muy loco eso porque yo siempre pensé que la memoria tenía que ver con la certeza, con recuperar tal cual como fueron los hechos. Y con esta experiencia pude comprobar que no, de hecho, muchos recuerdos emergieron cuando logré salir de ahí, cuando corté todo vínculo con la organización. De a poco empecé a recordar cosas que había tapado durante años.

-Por otro lado en la serie aparecen muchas capturas de chats con tu superiora Allison Mack que son realmente muy fuertes y gráficos del maltrato al que estabas sometida. ¿Haber conservado esos chats (que a todas les exigían borrar) fue una manera casi inconsciente de protegerte?

-Me pregunté lo mismo durante mucho tiempo. Es raro, porque la mayoría de veces que hacía screen shots de la pantalla era solo para recordar tal o cual cosa, una especie de ayuda memoria, pero cuando empecé a revisar esas fotos me di cuenta de que había muchas, pero muchas de esas capturas que eran como vos decís, muy comprometedoras. Sí, supongo que de algún modo inconsciente yo misma me estaba alertando de que esos intercambios no estaban bien en absoluto.

-¿Creés que a la organización le interesaba especialmente contar con vos por tu apellido y procedencia?

-No, creo que hay muchísimas víctimas de este tipo de sectas, de todo tipo, clase social, procedencia… Son especialistas en manipular a las personas y en encontrar qué es lo que pueden extraer de cada una. En mi caso creo que no tenía tanto que ver con mi apellido sino con mi capacidad para creer en ellos y en la organización. Era una verdadera “creyente”…

-¿Creés que hay muchas sectas como NXIVM e allí afuera?

-Sí, muchísimas. En Estados Unidos y en todo el mundo.  Mucha gente suele asociar secta a una imagen algo estereotipada, de gente vestida de blanco reunida en la montaña. NXIVM era una secta muy moderna y "cool", que se apoyaba muchísimo en la tecnología, el éxito y los influencers. En México este último aspecto fue central, la gente puede ser muy susceptible a lo que ve en las redes.

-¿Cómo es tu relación con otras víctimas de la secta? Pregunto en especial por Mark Vicente, gran protagonista en el documental de HBO The Vow y que en Seduced aparece bastante cuestionado por su accionar en ese entonces…

-Hablo con varias ex NXIVM, no con aquellas que aún hoy se mantienen leales a la organización, por una cuestión de salud física y mental, pero sí con muchas de mis ex compañeras que han logrado salir del todo. Algunas son amigas, como (la actriz) Sarah Edmondson. Con Mark Vicente no tengo relación alguna, no la tenía entonces y tampoco ahora.

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-Un tema interesante que aparece reflejado en el documental es el fuerte estigma que rodea a las víctimas sobreviviente de sectas…

-Sí, hay un montón de estigmas en torno a ellas: que son mujeres, jóvenes, algo estúpidas o naífs. Y creo que nada de eso es así. Sin ir más lejos, en NXIVM había una enorme cantidad de gente egresada de las universidades más prestigiosas del país. Gente muy inteligente y exitosa en lo suyo.

Yo creo que no debemos olvidar nunca que hay muchas personas que son realmente expertas en la manipulación. Espero que este documental también sirva para eso, para alejar esa sombra de vergüenza que suele pesar sobre los y las sobrevivientes de sectas. Todo el mundo puede ser engañado, y de manera muy profunda incluso.

-¿Sacaste o sacás  algo positivo de todo esto?

-Sí, que creo más que nunca en la verdad y en la justicia. Y en el amor. De hecho, hoy me siento más amada que nunca en mi vida y el hecho de haber atravesado todas estas situaciones y hoy estar acá, es una prueba de que todo es amor siempre será más fuerte. El vínculo con mi madre, por ejemplo, salió fortalecido de todo esto, y eso me llena de orgullo. Siento que a pesar de todos sus esfuerzos, acosos y agresiones Keith nunca pudo romper del todo nuestra relación.-

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