martes 22 de septiembre de 2020

MODA | 13-08-2020 07:52

Mujeres y medio ambiente: conocé a la creadora argentina que triunfa en Londres

Clara Pinto, instalada en Londres, creó una firma que lleva su nombre. Confecciona piezas que invitan a reflexionar sobre las mujeres y el medio ambiente.

Se fue a vivir a Londres hace cinco años, presentó su trabajo a un grupo de curadores y la seleccionaron como una de las diseñadoras innovadoras del año. De a poco fue logrando reconocimiento en la industria internacional del diseño y hoy en día tiene su propia marca que lleva su nombre, Clara Pinto. Desde joven se formó en Artes y estudió Diseño Textil en ABM (Escuela de Diseño dependiente de la Asociación Biblioteca de Mujeres). “Sinceramente me decidí a hacer la carrera porque muchas de las profesoras eran artistas y dentro de ellas estaba Delia Cancela, a quien luego terminé asistiendo y fue una gran mentora para mí” cuenta Clara.

El mundo privado de Clara Pinto
en su atelier desarrolla creaciones únicas con conciencia social y compromiso con el medio ambiente.


-¿Cómo combinás el arte y el diseño textil a la hora de trabajar?
-Comienzo el proceso de diseño trabajando con el material. Me interesa ver de dónde viene, cómo fue tratado, y rendirle homenaje. Después fabrico los textiles, que llevan una gran parte del tiempo cuando hago una colección. Mayormente fieltro y hago bordados, que es básicamente dibujar con hilo. Todo lo que aprendí a hacer con las manos se mezcla cuando trabajo un textil. Creo que es en el proceso de diseño, en el tiempo que tardo y el detalle que le doy donde se encuentran las disciplinas. La moda responde a otras reglas (estacionalidad, tendencias, etc) por lo tanto, no me considero diseñadora de moda.

-Tus obras tienen la peculiaridad de ser creadas con materias primas orgánicas. ¿Sentís una responsabilidad social a la hora de elegirlos?
-No, creo que es trabajar con lo que ya existe. Son materiales que tienen propiedades nobles y se desperdician. Para esta colección fui a Islandia a recolectar crin de caballo que se desecha después de que el animal vaya al matadero. También fui a buscar lana islandesa que es especial por su doble tipo de fibra (en interior y el exterior). En la fábrica me regalaron la lana que desecha por ser la parte sucia de la oveja. En el pasado utilicé huesos que sobraban de comidas de familia y amigos. Son objetos que le dan significado a la prenda y se pueden curar y tratar de maneras tan bellas que anulan la posibilidad de identificarlos. En la moda suele haber muy poca innovación con los materiales. La responsabilidad social que siento como creadora, es la de hacer algo que no vas a descartar en dos años. Ahí es donde reside uno de los verdaderos problemas de la industria.

 

 

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-¿Encontrás una relación entre los materiales orgánicos que utilizás y el cuerpo de la mujer?
-No lo había pensado, pero puede ser que la combinación de materiales se relacione con la mujer. Es bastante impresionante, como cuando le pruebo una de las prendas a alguien, inmediatamente empieza a caminar como si fuese un hada. Lo que más creo es que eso es producto de la construcción social sobre qué es ser mujer y que nos tiene que gustar.

El mundo privado de Clara Pinto
Durante la pandemia Clara trabajó en una colección inspirada en Carl Jung, que unió los real y lo onírico.


 -¿Pensás que la industria debería deconstruirse más?
-Sí. En los métodos de teñido con químicos tóxicos, las condiciones de trabajo precarias en países subdesarrollados, el nivel de desperdicio que hay, las composiciones con plásticos que tienen las prendas, la inclusión en la imagen de moda, desestandarizar el canon de belleza... Hay que dar vuelta todo. Un camino es volver al craft, y se está logrando de a poco. Los diseñadores jóvenes están retomando métodos de estampado del pasado, eligiendo materiales naturales y trabajando en producciones reducidas y producidas en el estudio.

El mundo privado de Clara Pinto
Los materiales son sustentables, busca material reciclable para darle forma y hacerlo parte de una nueva creación.


 -Esta nueva colección la armaste durante la pandemia. ¿De qué trata?
-Viajé a Buenos Aires a hacer una residencia de artista en la galería Un Lugar en el Mundo. Iba a preparar una colección en torno al concepto (trabajado previamente) de una instalación performática. Al explotar el virus, la colección tomó otro camino, ya que quedé encerrada en mi casa de la infancia y empecé a trabajar desde el confinamiento con ideas de Carl Jung sobre la simbología de la dimensión onírica y el desorden del lenguaje que aparece en los sueños. De ahí se desligaron los materiales, algunos representando un universo más organizado, rígido y plástico, y otros más orgánicos y envolventes. Una vez hecha la colección quise retratarla planteando varios escenarios posibles que reflexionaran sobre la situación de pandemia actual. Realizamos unos retratos vía FaceTime haciendo referencia a la estética de los años 20, donde por la gripe española también había distanciamiento social y tapabocas; otra fue generar una estética digital de videojuego contemplando el incremento del uso de tecnología durante la pandemia para el trabajo y el ocio; y la última fue la idealización del mundo exterior, donde sacamos fotos en el jardín tratando de replicar la naturaleza y el deseo de libertad.


-¿Tenés pensado en algún futuro instalarte en Buenos Aires?
-Por ahora no. No es un plan en mi futuro cercano, pero la razón por la cual fui a Buenos Aires a hacer una residencia fue para acercarme y volver a generar conexiones. En mi mundo ideal iría y volvería. Trabajar con argentinos y estar ahí me hace muy feliz. ■

at Florencia Lerner

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