martes 19 de noviembre de 2019

LIFESTYLE | Hace 1 semana

¿Que tenemos las mujeres entre las piernas?

¿Vulva o vagina? ¿Cómo te enseñaron en la escuela o en tu casa? ¿Vagina, chuchi, pochola o cachucha? 

En el tiempo que llevo dando mi charla “Todo Sobre Tu Vulva” he escuchado a chicas referirse a su vulva de las maneras más creativas del mundo: la coneja, la casita, la nena o el tan famoso “allá abajo” como algo que no existe y que no se menciona.

“La colita de adelante” fue de las cosas más horribles que escuché en la vida. Y hasta me peleé con un amigo que me dijo “pero a vos te salió un pibe por el culo”. No, no parí un bebé por la cola, lo parí por mi vagina. 

Lo que no se nombra, no existe. Así que es hora de que empecemos a hablar correctamente de nuestra vulva y/o vagina.

¿Por qué tanta vergüenza, o miedo a decir los términos correctos? Primero porque siglos de opresión sobre nuestra sexualidad no son gratuitos, piensen que los anatomistas medievales la llamaban Pudendum, del pudor que significaba para nosotras mismas mirar nuestra vulva, ni siquiera mostrarla, era solo mirarla. 

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Piensen que en 1930 por ejemplo, se creía que la vagina era un espacio lleno de bacterias y microbios, y previo a eso que el útero era algo que teníamos suelto dentro nuestro y nos iba rebotando contra los demás órganos volviéndonos locas. (Histéricas).

Pasaron y siguen pasando muchísimas cosas que hacen que nuestra vagina o vulva se sienta como un territorio desconocido, oscuro, pudoroso, y escondido. 

Vamos por partes, lo que tenemos es ¿una vulva, o una vagina? 

La respuesta es que tenemos las dos cosas, pero nos enseñaron mal, nos enseñaron que solo tenemos una vagina

La vulva, es todo lo que toca tu bombacha, desde el monte de venus (la parte peluda y acolchonadita en tu pelvis) hasta el perineo (ese tramo de piel suave y sensible que está entre la entrada de la vagina y el ano). 

Es decir todo lo externo, monte de venus, labios externos e internos, clítoris (el glande, pues eso que ves por fuera es solo la puntita del iceberg), capuchón, apertura de la uretra , introito vaginal (entrada de la vagina) y perineo.

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También hay un mínimo de 4 glándulas super importantes, 2 son las que se encargan de la eyaculación, las parauretrales que están abajo de la uretra  y 2 son de una pequeña parte de nuestra lubricación, las de bartolino que están en la entrada de la vagina.

La vagina entonces, es solo el canal que conecta nuestro útero con el exterior. Es un conducto fibromuscular elástico, por el que sale la sangre menstrual y los bebés (si elegimos tener hijos). Además por ese agujero entran los penes o vibradores durante un encuentro sexual con penetración. 

Todo lo demás, no se llama vagina. 

La palabra vagina, viene del latín, y significa vaina, estuche, funda protectora de una espada, (¿se imaginan que representa la espada, no?) 

Ya es suficiente con que esto describa nuestra vagina, no podemos dejar que defina toda nuestra genitalidad. 

Tenemos una vulva y una vagina. La vulva incluye la entrada de la vagina. 

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Uno o dos centímetros para adentro de la vagina, esta el himen (o sus restos, las carúnculas himeneales), ese es el lugar donde termina la vulva, y empieza la vagina. 

Tu vulva es hermosa, divina, única e irrepetible, es todo lo que quieras que sea, pero no es una chuchi, ni una pochola. No hay ninguna parte de nuestro cuerpo que llamemos con nombres infantiles y “tiernos”.

Nos debemos el hecho de mencionarla correctamente, y además con orgullo y amor, con ese mismo orgullo y amor que los hombres aman sus penes, dejemos de quejarnos de eso y hagámoslo nuestro. Amemos a nuestros genitales, externos e internos.

Nuestra vulva es increíble, tiene toda la capacidad de darnos el placer del mundo sin la necesidad de nada ni nadie más. Atesoremosla, miremosla con amor y no con asco. Si no la queremos nosotras no la va a querer nadie. 

Y ya que estás, ¡conocela! Mirarla con un espejito, con buena luz, nosotras tenemos esa desventaja, nuestros genitales no son tan fáciles de ver. Pero ese ejercicio vale la pena, saber cómo cambia o largo de la vida, a lo largo de los años, a lo largo del ciclo menstrual (si menstruas) o durante la excitación sexual.

Como dijimos en la columna anterior, son todas perfectas, asi te salgan dos alas de mariposas de adentro, tu vulva está bien. Conocela, mimala, cuidala, explorala  porque es uno de los primeros pasos para empezar a disfrutar a pleno de tu sexualidad. 

Pero sobre todo enseñemosle a las próximas generaciones de manera correcta cómo se llaman sus genitales, para que asi puedan tener la información desde chiquititos, porque crecer llamando a nuestros genitales con nombres ridículos e infantiles es el primer paso para desconocerlos. 

Hacete amiga de tu vulva. Dale entidad, cariño y lugar en tu vida.
 

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