martes 19 de noviembre de 2019

LIFESTYLE | Hace 1 mes

Menopausia: ¿te animas a sentirte acompañada?

Una nueva edición de la columna a cargo de Miriam De Paoli en la que cuenta sin tabúes como es vivir la etapa de la menopausia. Y esta vez suma una entrevista con Tati Español, una especialista en vulva y sexualidad.

Hola, ¿cómo andan?

Nosotras, en No Pausa, súper animadas con el mes de la menopausia. Hablar, visibilizar y romper con los tabúes de esa etapa es lo que buscamos. Ustedes lo saben. Y nos acompañan.

Pero lo más importante es que nos indican hacia donde debemos apuntar. Qué batalla pelear y qué temas visibilizar.

En esta última quincena nos llamó la atención la cantidad de mensajes que hacían mención a la sequedad vaginal y a cómo esta influye en nuestra vida sexual.

Aprovechando este momento le pedimos a Tati Español - estudiosa de la sexualidad que está escribiendo un libro 100% dedicado a la vulva -   que nos ayudara con el contenido.

Tati empezó haciéndonos una pregunta: ¿se pusieron a pensar que no es solo un tema de sequedad? Yo le comenté que en los mensajes la gran mayoría nos decía que la sequedad era la “punta del Iceberg”.

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Lo que nos pasa – cuenta Tati - tiene que ver con un conjunto de situaciones que se dan en nuestra vulva y que comienzan progresivamente a interferir con nuestro placer sexual.

Muchas veces ante la aparición de molestias durante los encuentros sexuales - gracias estrógenos – pensamos que nuestra actividad sexual está en jaque. Y, nada más lejos de la realidad: existen muchas soluciones si así lo queremos.

Pero Tati, súper didacta, va punto a punto: ¿Qué es exactamente lo que pasa? Con los años nuestra cara y cuerpo empiezan a cambiar. La piel se reseca, y los rasgos de la cara se empiezan a “desinflar” un poco.

Aparecen las arrugas y esa piel que antes era más esponjosa y turgente, ahora comienza a ponerse más rugosa. Nos cuenta Tati que lo mismo pasa con nuestra vulva.

Entradas en la perimenopausia, la producción de estrógeno – el responsable de mantener las paredes vaginales lubricadas – disminuye, por eso nuestra vagina puede sentirse más seca que nunca y nuestra vulva empieza a perder su elasticidad: los labios internos y externos se afinan, quedando mucho más chico de lo que solían ser cuando el estrógeno reinaba en nosotras.

Aclaremos: nuestra vulva tiene la edad de nuestro DNI más allá de cómo nos veamos o sintamos. Algo parecido también pasa con nuestra vagina (aprovecho para preguntarles: ¿ustedes son de las mías que llamaban vagina a la vulva? Con un poco de vergüenza confieso que fue Tati la que con mucho amor me corrigió…)

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Con la disminución del estrógeno, nuestro cérvix (que solía generar moco cervical) se empieza a secar. Entradas en la menopausia, no habiendo la lubricación necesaria en nuestra vagina, la misma “se acorta” y queda más cerrada (¡como eran antes de la pubertad!) por lo que la penetración puede doler, o llegar a lastimarnos si no aportamos lubricación externa (o algún otro tipo de tratamiento con estrógeno).

La sequedad vaginal, puede darse también en otros momentos de la vida como el embarazo, la lactancia, y durante el uso de algunos métodos anticonceptivos hormonales. ¡A compartir información con nuestras amigas No menopaúsicas!

Algunas ideas para que todo esto se vuelva más sencillo:

Hacer muchísima previa, muchísima … para que una vulva no-menopáusica esté perfectamente preparada para recibir dentro se su vagina un pene, necesita un mínimo de 20-30 minutos de estimulación previa. Así que si hablamos de menopausia tengamos en cuenta que podría ser más tiempo (¡disfrútenlo!).

No todo el sexo es penetración: con mucho lubricante también se puede disfrutar del estímulo en el clítoris que puede perfectamente llevarte al clímax.  

Incorporar sex toys, de poco grosor, o usar bolas chinas durante el día para ir preparando la vagina para la penetración (les confieso que es lo que más me cuesta incorporar). 

No dejar de tener sexo. Y, si no estamos en pareja, no dejar de masturbarse. Cuanto más estimulamos la zona, más sencillo va a ser el sexo.

La masturbación es indicada como tratamiento médico para las que ya atravesaron la menopausia y puede ayudar a evitar una excesiva sequedad en la zona.

Laura Streicher, profesora de Obstetricia y Ginecología de la Feinberg School of Medicine (Chicago, Estados Unidos) y autora del libro en inglés 'Sex Rx-hormones, health and your best sex ever' indica que favorece la lubricación y reduce la sequedad del tejido vaginal.

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¡Usar mucho lubricante!

¿Cuáles usamos?Tati hace hincapié en que los lubricantes son un factor súper divertido para llevar a la cama, ya que los hay de todos los colores, sabores y efectos que te puedas imaginar. Solo tenés que buscar el que mejor te funcione a vos.

¡ATENCIÓN! : SIEMPRE CHEQUEÁ QUE SEA PARA USO INTERNO Y QUE DIGA QUE ES APTO PARA USO CON PRESERVATIVO.

La mayor parte de los aceites corporales son para masajes y suelen decir en el envase que no son para uso interno o “solo para uso externo”, si dice eso, ¡no pueden usarlo dentro de la vagina! Sin embargo, algunas marcas tienen aceites aptos para uso con preservativo, y aptos para uso interno ¡Si eso dice el envase, usá tranquila!

Si es solo lubricante (que sea de base acuosa) lo podés probar con sabores (¡existe hasta en sabor chocotorta!) o podés probar efectos, los más comunes son:

Efecto calor: es sutil y simpático, en general es el que más gusta, no va a generarte un gran calor, es solo un plus.

Efecto Frío: se usa muchísimo, tiene un efecto como mentolado, que suele ser bastante estimulante, y si tenés sexo con un hombre, ayuda (un poquito) a retardar la eyaculación.

Lubricantes anales: ¡ATENCIÓN! son solo para usar durante el sexo anal, por que el pH de la vagina es diferente al del ano, en general tienen propiedades relajantes.

No se recomienda usar los que tienen Xilocaina, por que adormecen el ano y eso puede llegar a hacer que te lastimes sin darte cuenta (lo vas a notar cuando pase el efecto).

Los lubricantes son muy divertidos y no deberían seguir siendo un tabú. Son simplemente una herramienta externa (que antes producía tu propio cuerpo) para ayudar a activar la sexualidad.

Un último consejo: ¡nunca jamás tengan sexo, aunque te duela para complacer a alguien! ¡Eso es independiente de la edad! Es decir, encontrá la manera de que el sexo sea placentero para vos (puede inclusive que sea muy distinto a lo que siempre te gustó).

Como siempre decimos en No Pausa, la menopausia trae cambios, si, pero esos cambios no nos borran del campo de la sexualidad, simplemente nos lo modifica.

¡Disfrutemos! Somos seres sexuales hasta el último día de nuestras vidas. Ya no tenemos que pensar en el embarazo – eso para las menopáusicas, las peri deben seguir estando atenta a la prevención del embarazo – y ya conocemos nuestro cuerpo, ¡es momento de gozar!

¿Se animan a contarnos como vienen trabajando ese tema?

Un abrazo, Miriam

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