lunes 27 de septiembre de 2021

LIFESTYLE | 16-12-2020 08:06

Martina Álvarez, buceadora argentina: "Quiero darle voz al océano"

Hablamos con una argentina que decidió dar el volantazo, abandonar su carrera y dedicarse a bucear y descubrir el mundo y el mar.

Martina Álvarez es periodista, trabajó un tiempo en el sector de Marketing de una empresa de moda, hasta que se dio cuenta que eso no era realmente lo suyo y decidió dar un gran giro en su vida. Su interés era el medio ambiente, entonces a pura curiosidad decidió viajar por el mundo y recopilar su experiencia ambientalista. Así se encontró con el buceo y su pasión por el océano se despertó. Hoy vive al aire libre, descubriendo rincones del planeta y feliz. Hablamos con ella de esta maravillosa aventura. 

-¿Cómo nació tu conexión con el mar?

-Cuando tenía 22 años decidí hacer un cambio en mi vida y destinar todos mis ahorros para tener un año off e irme a Australia a trabajar con una work & holiday visa de backpacker. Había terminado la carrera hace ya un año, y quería parar, encontrarme y darme cuenta qué era lo que realmente me gustaba. Ese viaje me cambió la vida porque vi lo lindo que era vivir al lado del mar y en conexión con la naturaleza y descubrí lo bien que me hacía sentir.

En Australia pude ahorrar e irme de viaje al Sudeste Asíatico donde buceé por primera vez y fue un antes y un después de mi vida. Cuando me sumergí no lo podía creer, era otra planeta, había demasiada vida allá abajo y yo no podía entender cómo nunca me habían contado lo increíble que era este mundo azul. Ese día sentí que abrace el mar para siempre, y no pude soltarlo nunca más. El océano se convirtió en mi brújula, empecé a destinar todos mis ahorros para explorarlo. Viaje para encontrarlo y viaje para encontrarme. Entre esos viajes, entendí que mi propósito era protegerlo, darle voz al mar.  Hoy soy una de las mujeres parte de la  campaña Free Range Humans de cerveza Corona que busca propone financiar a personas que viven al aire libre. (Los interesados pueden inscribirse en coronafreerangefund.com.ar)

¿Cómo hiciste en pandemia, te cambió algo este momento que vivimos?

-A mí personalmente la pandemia me cambió la vida. Estaba saliendo con un chico que conocí surfeando en la isla: Colin. Él vivía en un barco y estaba dando la vuelta al mundo. Habíamos hablado de la opción de que yo me mude con él al barco pero en un futuro. Cuando sucedió el coronavirus las autoridades en Panamá decidieron que iban a cerrar la isla. Si la isla cerraba él tenía que irse e íbamos a separarnos y quedar en distintos lados de la frontera. Paralelamente en la isla cerraron mi centro de buceo y no podía continuar con mis programas ambientales ya que la gente no podía reunirse. De un día para el otro hablamos de mudarnos juntos e hice mi valija, empaqué toda mi vida en 4 horas, dejé mi casa y me mudé al barco.

Lo más lindo de vivir en un barco es que tu jardín es el océano y vienen a visitarte tiburones. Ballenas, delfines, etc. Estar viviendo literalmente en el mar es una experiencia muy linda. Ahora además de trabajar online en conservación y como periodista, doy clases de buceo privadas desde el barco.

 - ¿Es un mundo difícil para una mujer en el buceo?     

-El buceo es una industria donde predominan los hombres y esto no siempre es fácil. He tenido que escuchar bastantes comentarios no muy agradables al respecto por bucear y  ser mujer o comentarios incómodos por trabajar en bikini. También muchas veces me tocó ser la única mujer del centro de buceo, pero la verdad que eso no me molesta porque tengo muchísimos amigos varones y como trabajo de equipo nos llevamos bárbaro. Por suerte según los índices de PADI (una de las organizaciones de buzos más importante en el mundo) cada vez son más las mujeres en el mar. En lo personal como mujer siento que el océano me libera de muchísimas presiones sociales, cuando vas al fondo del mar a nadie le importa como te ves, si tu pelo está despeinado o si tus piernas no están depiladas, es un encuentro cara a cara con la naturaleza. Veo el océano y me siento libre.

 - ¿Qué le dirías a alguien que no se anima a dar un volantazo en su vida?

-Que se escuche y si esa es la respuesta correcta va a encontrar el valor para hacer el cambio. Que escriba sobre la vida que le gustaría tener, qué se siente al mirar la luna y se quede en silencio, que preste atención a cómo se siente antes de irse a dormir, y que crea que es capaz de crear una realidad distinta, porque todos podemos cambiar, y elegir otra cosa. La diferencia entre cualquier persona que quiere vivir una vida en el mar como yo y no lo hace es que yo decidí hacerlo. No me sobraba el dinero, ni tenía un trabajo asegurado y en muchas ocasiones tampoco tenía conocidos en los lugares a los que llegue y me mande sola. Además si algo no funciona o no resulta cómo queremos, siempre somos libres de volver y empezar de nuevo.

-¿Cómo imaginas tu futuro?

-Hace unos meses estrené mi documental Missing Sharks, para generar conciencia sobre la caza de los tiburones en Panamá y me gustó muchísimo la experiencia, creo que a través de una buena historia, de imágenes atractivas, y de  las palabras indicadas, puedo lograr que la gente se ponga en los zapatos de otra persona, cambie de perspectiva o tome una postura idealista distinta que jamás se imaginó. Creo que una buena historia puede cambiar el mundo y yo quiero seguir documentando estas historias de mar para generar conciencia y protegerlo. 

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