domingo 20 de septiembre de 2020

LIFESTYLE | 07-08-2020 12:00

Lactancia materna: mitos y verdades para tener en cuenta

Se culmina la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en diálogo con la psicoanalista, Eliana Tornatore, revelamos los beneficios de este vínculo único entre madres e hijos.

Cada año, desde hace 28 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Unicef celebran la Semana Mundial de la Lactancia Materna en más de 120 países.

En este contexto, es importante hablar sobre algunos mitos y verdades que giran en torno al vínculo que se genera entre madres e hijos, ya que si bien existe mucha información respecto a esto, la realidad es que también existen datos que tienden a confundir.

En diálogo con la psicoanalista, Eliana Tornatore, conversamos sobre esta temática que en muchos casos tiende a romantizarse.

-¿Qué importancia tiene la lactancia en el vínculo que se genera entre madre e hijo?

La lactancia materna acompañada, informada y apoyada, es un momento muy importante donde se construye, enriquece y fortalece el vínculo entre la madre y el bebé. Este vínculo, le da al recién nacido seguridad y confianza, necesarias para luego poder explorar el mundo que lo rodea. Va aprendiendo a confiar en el entorno y en las demás personas, gracias en parte a la seguridad que le proporciona saber que su madre está ahí, que responde a sus necesidades. Dicho vínculo se continúa fortaleciendo a lo largo de los primeros meses y años de vida.

La lactancia y el vínculo son procesos que necesitan de tiempo, espacio e intimidad, y dependen de cada mamá y bebé, que irán encontrando su propio ritmo. Resulta fundamental acompañar desde la empatía y el respeto por las decisiones personales. Para ello es importante que las personas tengan información suficiente para poder tomar las mismas.  

Una vez leí que “el amor de una madre por su hijo no emana solamente del pecho, sino que brota de todo su cuerpo”. El momento del amamantamiento es también importante como un intercambio de miradas, de aromas, de entrega. El bebé permanece con su madre, escuchando su voz, sintiendo su olor.  Es por ello que no puede limitarse exclusivamente a la lactancia materna. En muchos casos y por distintas razones, se presentan dificultades para sostener la lactancia, o las madres eligen no hacerlo. Esto no quiere decir que no logren construir un vínculo con sus hijos. Es importante recalcar que se trata muchas veces de un supuesto que puede terminar generando mucha angustia, si se concibe que “sin amamantar la madre no logrará vincularse positivamente con su bebé”. El vínculo se construye y fortalece también desde otros lugares, como mencionaba antes, el sostén, la mirada, el contacto piel con piel.

Es decir, la lactancia materna es muy importante, conocemos y no discutimos sus beneficios, pero no considero que sea la única forma en la cual la madre puede formar un vínculo solido con su hijo. Muchísimas mujeres no pudieron acceder a la lactancia o tuvieron que interrumpirla, y mantienen excelentes vínculos con sus hijos o hijas.

-¿Cómo se logra una lactancia "exitosa"?

La OMG, el ministerio de salud, y distintas organizaciones, suelen dar muchos consejos sobre lo que la madre debe hacer para que la lactancia sea exitosa. Y focalizo en “la madre”, porqué estos consejos suelen ir en mayor medida dirigidos a ella. Esto abre otro cuestionamiento, sobre si es responsabilidad únicamente de la mujer el que la lactancia triunfe o fracase, pensándolo en esos términos, algo en lo cual profundizaremos más adelante.

Principalmente se hace foco en que, poner al bebé en el pecho lo antes posible una vez finalizado el parto o cesárea, favorece el apego en la díada madre-hijo y además permite a este último aprovechar en mayor medida el calostro, que es la primera leche que produce la mujer. Esta lo alimenta y le brinda inmunidad. Es importante también, evitar que duela, la lactancia no debería doler, solo puede generar molestias los primeros días. Si esto se prolonga, o si aparecen dolores intensos que persisten, es importante consultar.

Otro consejo es amamantar a libre demanda, es decir, poder conectarse con el bebé y aprender a leer sus señales. Si muestra ganas de comer, ofrecerle el pecho sin importar el horario, ya que esto garantizará, por un lado, que la madre produzca la cantidad necesaria de leche, y por otro, brindará bienestar al lactante.

También se recalca la importancia de que la madre este motivada y tranquila, y el bebé sostenido y seguro. Un mal posicionamiento y una mala colocación al pecho también complican el establecimiento de la lactancia. Respecto a la actitud de la madre, es posible que en una situación de posparto existan momentos en los cuales la motivación este, pero no la tranquilidad, o al revés. También puede ocurrir que la mujer experimente distintas emociones que interfieran en la lactancia a corto o largo plazo, y esto no debería ser vivenciado con culpa, ni mucho menos como un fracaso. Cuanto más presionada esté la mujer, más puede enlentecerse el proceso, ya que no se trata únicamente de una cuestión fisiológica y hormonal.

Por otro lado, parte del éxito de la lactancia materna se encuentra en el acompañamiento y la información que tengan el padre, o la pareja de la madre. El otro que acompaña y también conoce la información relativa a este tema, puede ayudar con más conocimiento, respeto y compromiso.

-¿Cómo puede verse obstaculizada?

Es importante tener presente que la mujer, atravesada por la cultura, los prejuicios, la falta (o el exceso) de información que tuvo durante el embarazo, muchas veces puede tener dificultades para llevar a cabo el proceso de lactancia. Es por eso que no está mal precisar ayuda, acompañamiento y guía.

Existen casos en los cuales, si bien se siguieron todos los consejos arriba enumerados, la lactancia finaliza antes de lo que la madre hubiera querido. Esto puede estar relacionado con una baja producción de leche, bajo peso del bebé, dolores o molestias persistentes en la madre, situaciones externas que pueden ser vivenciadas como traumáticas e interferir. Esto ocurre mucho, y suele ser vivenciado con angustia y sentimientos de frustración. Al deseo de amamantar suele sumarse muchas veces la exigencia de tener que hacerlo, y esto puede terminar ocasionado una situación de mucha ansiedad para la madre, y por ende, también del bebé.

Otro obstáculo radica en algunos casos, en el momento en que la mujer se reincorpora a su trabajo. En ocasiones esto puede complicar el sostenimiento de la lactancia, sobre todo si se trata de jornadas largas o si no tiene posibilidades de sacarse leche a lo largo de esas horas. Está claro que esto no debería ocurrir, aunque todavía en muchos ámbitos laborales ocurre, ocasionando dificultades en la lactancia, así como fuertes malestares corporales y psicológicos, en la madre.

 Por otro lado, el estrés de esta nueva situación lejos del bebé, los nervios de los primeros días, pueden hacer de obstáculo, pero en muchos casos se ve como es solo una cuestión de tiempo y no es imposible adaptarse a trabajar y mantener una lactancia prolongada al mismo tiempo.

Existe la posibilidad también, de que la lactancia se vea obstaculizada en los casos en los cuales las personas que vayan a asistir a la mujer no estén capacitadas ni actualizadas, y le transmitan ideas que, lejos de empoderarla, la menosprecien, como " qué bebé remolón te tocó", "con ese pezón no vas a poder", "no te bajó la leche todavía”, etc. Por eso es necesaria una actualización permanente de los agentes de salud para poder acompañar a la mujer sin juzgar, con información científica actualizada y sin que la propia experiencia o punto de vista interfieran. Esta presión ejercida por los agentes de salud, es otro de los puntos que juega en contra. Que el bebé aumente de peso y a la madre le baje la leche son las principales urgencias de enfermeras, médicos y otros especialistas. Como dije más arriba, cuanto más presión exista, más lento probablemente sea el proceso. Si a una mujer le dicen vení a control en una semana  y si tu bebé no aumenta lo vamos a tener que internar”, lo más probable es que ese niño no suba de peso porque es esperable que su madre vivencie toda esta presión y estrés, que no favorecerá el proceso.

-¿Estas dificultades pueden verse relacionadas a un embarazo traumático? ¿Por qué?

Hay muchas razones por las que puede ser difícil amamantar después de un embarazo o parto traumático, y es importante aclarar que ninguna de ellas pueden ser consideradas como responsabilidad de la madre. Algunas son resultado del trauma emocional sufrido, otras son fisiológicas, es decir, del estado hormonal de la mujer tras el mismo.  Esto puede verse agravado por cuestiones como la falta de apoyo de las personas que rodean a la madre, no sólo en lo que respecta a la lactancia, sino también en lo que se refiere al trauma emocional generado por su experiencia de parto. Estas razones entonces, se entrelazan para dar lugar a posibles dificultades, y lo importante es saber que muchas de estas dificultades con la lactancia que se experimentan tras un nacimiento traumático, están fuertemente relacionadas con la situación, y no con la capacidad real de la mujer. 

-¿Qué pasa si esta lactancia se ve interrumpida? ¿Qué consecuencias traerá el destete en la madre, en el hijo y en la relación entre ambos?

Lo que ocurra al interrumpirse la lactancia, así como las consecuencias de este hecho en las partes, dependerá de cómo sea transitado este periodo en cada caso. Al hablar de la lactancia como proceso, también debemos hacer referencia a su finalización, es decir, al destete. El mismo es el proceso por el cual se deja de dar el pecho, y es este el período en el cuál la mamá y el bebé aprenden a dar y recibir alimento, comunicación, contacto, a través de nuevas formas. Es por ello que interrumpir la lactancia, no necesariamente tiene consecuencias negativas. Refiere también a lo vincular, involucra muchos sentimientos y sensaciones y, como todo duelo o salto de etapa, puede haber algo de culpa, enojo o frustración pasajeras.

En general, si se habla de destete respetuoso, involucra una decisión real de la madre, una decisión sobre su propio cuerpo (y es importante que el deseo de abandonar la lactancia no tenga que ver con las imposiciones de su entorno). La edad en la que ocurre es variable y se encuentra influida por factores biológicos, sociales y culturales. Cada destete por otro lado, es único y tiene sus propias repercusiones emocionales. Cada relación mamá-bebé necesita su tiempo para readaptarse y descubrir nuevas maneras de contacto y comunicación.

-¿Por qué nace un sentimiento de culpa en las madres? ¿Está relacionado a un mandato social?

Este sentimiento de culpa en las madres, nace de la mano con vivenciar que están fracasando en su rol, en su función. Considero que está íntimamente ligado a un mandato social y a las exigencias directas o indirectas del medio.  A la responsabilidad de alimentar a un ser, que depende de ella para sobrevivir,  la mujer  tiene que sumar la presión de sentirse observada o evaluada, de que su leche sea lo suficientemente nutritiva, que alcance para satisfacer la demanda de su hijo y de prepararse previamente para que todo resulte exitoso.

Aquí es donde aparece en el escenario de la maternidad, el rol de las puericultoras, como profesionales de la salud expertas en el tema, que son quienes proporcionan a la familia información oportuna y precisa, para solucionar la dificultad, como así también para brindar acompañamiento, idealmente desde una perspectiva de género,  respetando las decisiones de la mujer y acompañando este momento que, de la mano de otras mujeres y madres suele ser más fácil de atravesar. La lactancia materna es un acto natural, pero al mismo tiempo es un comportamiento aprendido. Numerosas investigaciones han demostrado que las madres necesitan apoyo activo para iniciar y mantener prácticas apropiadas de lactancia materna.

Por otro lado, pensemos en una frase que circula y afirma que “todas las mujeres que desean alimentar a su bebés a través del pecho materno, pueden hacerlo”. En relación a la misma, tendríamos que pensar que ocurre cuando el deseo existe, y sin embargo hay obstáculos o dificultades para ponerlo en práctica. Pensar en qué lugar queda esa madre/mujer, a la cual el mandato social le dicta, no solo que puede, como toda mujer, sino que también debe amamantar, para que su hijo se desarrolle de la mejor manera posible.

Vemos como existen creencias populares o mitos con los cuales las madres pueden no estar de acuerdo, respecto a lo que deben o no deben hacer, sugerencias o “consejos”, comentarios que, sin ser dichos con mala intención, también pueden afectar de distintas maneras.

-La mayoría de las mujeres tienden a pensar que amamantar sería algo idílico cuando no siempre es así, ¿por qué se tiende a romantizar a la lactancia?

En muchos casos aunque no en todos, se tiende a romantizar la lactancia de la misma manera que se romantiza la maternidad: “vas a sentirte completa”, “lo más lindo para una mamá es dar la teta”, entre otras frases que se escuchan. Muchas de ellas son ciertas, tener un hijo cambia la vida de su madre para siempre, es una experiencia única y probablemente de las más lindas. Pero cada mujer vive la maternidad a su manera.

Al hablar y difundir en mayor medida los aspectos considerados “positivos” de la maternidad, las mujeres que no la están pasando del todo bien, pueden creer que el problema son ellas, debido a que supuestamente a nadie más le ha pasado. Entonces escuchamos frases como “estoy fracasando”, “lo único que tengo que hacer es dar la teta y no puedo”, “soy mala madre”, sumado a otras en las que aparecen estas sensaciones de culpabilidad, frustración y cansancio. Para una mujer poner el cuerpo para parir no siempre es fácil, tampoco pasar por una cesárea, ni escuchar llorar a su hijo y no saber por qué. Lo mismo ocurre con la lactancia. La paciencia y el saber que la mayoría de las complicaciones tienen solución son claves. Es importante barrer con la idea de que si una mujer está agotada, sobrepasada, preocupada por estar haciendo bien las cosas y estas se complican o no salen, es mala madre.  No está siendo mala madre, está siendo madre y punto.

-¿Cuál es el rol del padre con respecto a la lactancia?

Suele hablarse sobre la lactancia pensando en la madre, pero, el rol del padre o pareja, también es muy importante, es importante que pueda involucrarse desde el primer momento.  Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada caso es diferente. Dependerá de cada familia y del entorno en que se mueve. Habrá que tener presente que el papel será cambiante, y las necesidades de soporte a la pareja irán cambiando a medida que vaya pasando el tiempo.

Últimamente se observa que son bastantes los padres que se implican más que antes en este proceso y quieren formar parte del momento de la alimentación de sus hijos, pero todavía queda camino por recorrer. El cambio es lento y supone un esfuerzo porque todavía la mayoría de quienes están siendo padres, pertenecen a las generaciones que han crecido viendo que la madre asumía todo el papel, por eso también es importante repensar las “masculinidades”.

 El rol del padre también tiene que ver con el sostén, el acompañamiento, de hacer lo que en este momento su pareja no puede, debido a que tiene otras prioridades. La lactancia necesita tiempo y tranquilidad, y su papel puede ser fundamental para conseguirlo. Si la pareja comparte la decisión de la madre de establecer la lactancia materna desde el nacimiento del bebé, seguro que ayudará. Los llamados “padres lactivistas” se pueden convertir en piezas fundamentales en el éxito de la lactancia.

-¿Por qué es importante su apoyo?

El apoyo de un otro que acompañe puede resultar fundamental en todo el proceso y en especial en los momentos complicados o cuando hay problemas en la lactancia materna. Puede convertirse en una figura importante para la seguridad y tranquilidad de la madre, brindando su apoyo, cariño, colaboración y atención. Que pueda comenzar a establecer un vínculo con su hijo desde los primeros tiempos también es esencial.

Es importante también, si se trata del padre, que pueda demostrarle a su pareja que no está sola, ni en lo que respecta a la lactancia, ni en todo el proceso de crianza. Que no es “voy a tratar de ocuparme de la casa mientras vos das la teta”, o “te ayudo”, sino que las tareas domésticas y la crianza son actividades compartidas.

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