martes 23 de julio de 2019

LIFESTYLE | Hace 1 mes

Descubrí cuáles son las hormonas que fomentan una vida sexual plena

Según un estudio en el que fueron consultadas 500 mujeres el 63 por ciento aseguró tener un bajo interés sexual. El estrés, la alimentación, el cansancio y las tecnologías: los peores enemigos para una vida de goce. 

Cansancio, falta de deseo y desinterés sexual son sólo algunas de las señales de alerta que indican que el erotismo está en crisis. Sin embargo, es posible activar las hormonas del amor, y generar el cambio encendiendo esa energía libidinal que está apagada redescubriendo los limites del placer. La epigenética nos ayuda a comprender qué nos pasa. 

Vivimos tiempos contradictorios y confusos. Luchamos por la igualdad de género en un presente hiperconectado y, aparentemente, hipersexualizado, en el que, sin embargo, nos volvemos más ermitañas y aceptamos convivir con factores que afectan la líbido y el deseo.

El sexo, esa energía vital que une y fusiona cuerpo, mente y espíritu, está en crisis. Así́ lo manifiestan los especialistas, lo expresan las estadísticas y las mujeres. “Después de los 40 empezás a sentir que el cuerpo está cansado, pesa. Antes podías trabajar 10 o 12 horas y era normal, pero a medida que pasan los años es agobiante. Sumado al estrés, las presiones, la casa y los hijos, lo sexual pasa a segundo plano”, cuenta Valeria Barco (45) empresaria y madre de mellizos de 15. De hecho, según un estudio realizado por la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (ESAH), en el que fueron consultadas 500 mujeres de entre 18 y 60 años, el 63% aseguró que su interés por el sexo es de moderado a bajo y sólo el 37% admitió́ tener un alto interés sexual. La investigación dejó en evidencia otro dato revelador: el 20% de las consultadas manifestó no haber alcanzado el orgasmo o haberlo alcanzado rara vez. Además, el 68% admitió haber fingido orgasmos alguna vez.

“Estás agotada y tu marido quiere tener sexo, lo hacés por obligación y terminás  fingiendo el orgasmo para no hacerlo sentir mal y para que termine de una vez. Es horrible, pero querés que se termine y seguir durmiendo”, agrega Valeria.

Precisamente, entre las que  fingieron orgasmos, al consultar con qué frecuencia lo hacían, el 54% dijo que casi nunca, el 26% respondió́ que “pocas veces”, el 13% dijo “a veces” y un 7% admitió́ que “casi siempre”. Prejuicios, mandatos sociales erróneos, estrés, mala administración de la energía y expectativas excesivas son algunas de las causas que generaron este des- balance en la sexualidad. la buena noticia es que el equilibrio hormonal, fuente de casi todo lo que nos pasa, se puede lograr.

Factores antideseo
En medio de tanto cambio, ¿dónde está y qué lugar ocupa la libido? “a los 40, muy temprano, empecé con la premenopausia, con calores y altibajos hormonales. Perder el deseo sexual fue uno de los cambios que noté de inmediato”, relata con sinceridad Silvana Torres (42), productora audiovisual. 

Desde la ciencia y tratando de buscar una explicación a las estadísticas que aportó el estudio de la ASAH, el Dr. Rubén Mühlberger, experto en medicina génetica y terapias orthomoleculares y hormonales, puntualiza que existen diferentes factores que influyen en la anorgasmia, que hoy padecen tanto hombres como mujeres de todas las edades. Uno de ellos es el factor evolutivo. 
“Hasta hace pocos años el sexo era la base de la familia y la sociedad; hoy, ya no necesitamos tener relaciones para traer hijos al mundo porque la ciencia se está encargando de asegurar la perpetuidad humana. en la mayoría de los países, pero sobre todo en la argentina, la ley nos permite elegir nuestro género, unirnos y hasta casarnos con quien queramos. Sabemos que las libertades tienen su precio y psicológicamente lo estamos pagando, no hay más mandatos, ya nadie nos dice qué es lo que debemos hacer. estamos revolucionados porque estamos evolucionando y ahí está el gran desafío, el saber cómo y cuándo activar nuestras hormonas sexuales para reencontrarnos con nuestra mejor versión”, sintetiza el profesional.


Por otro lado, en esta sociedad que aparenta ser hipersexualizada, tampoco parece haber correlato entre el goce sexual y la importancia que hoy se le da al cuidado del cuerpo desde lo estético,
desde lo externo.


Según Mühlberger, autor del libro S.O.S.
 Sexo el factor tecnológico también
es causante de la anorgasmia. Desde
que las pantallas acaparan toda nuestra atención, la libido está puesta más
en el afuera, en en el disfrute con el
otro, que en el goce propio. “Nos hemos metido en una vidriera intocable
y mostrarnos es lo que hoy importa.

Y el sexo queda perdido, desdibujado por ese ego que no nos permite
compartir más que un estilo de vida
‘editado’ al antojo de nuestros nuevos
objetivos y deseos. lo que no cambió,
e incluso se acrecentó, es la necesidad de sentirnos aceptados”, analiza el especialista.


Así, de tanta conexión terminamos desconectándonos de nuestro ser verdadero y, por supuesto, de nuestro entorno, y es cuando aparece el factor epigenético, las famosas hormonas que pierden el poder libidinal por culpa del estilo de vida plagado de estrés, alimentación desequilibrada, sin ejercicio físico suficiente. Nos oxidamos prematuramente por dentro y por fuera. 

Diosas del sexo 
El equilibrio de nuestro sistema endocrino es fundamental para tener salud, belleza y, por supuesto, buen sexo. las hormonas forman parte del grupo de los mensajeros químicos responsables de despertar nuestra líbido, que a su vez es la base del bienestar genético. 

Aquí un detalle de las que hay que reactivar urgente: 

Adrenalina
Está asociada al estrés. Sus niveles se incrementan cuando estamos cerca de la persona que nos interesa, causándonos euforia y palpitaciones. La ansiedad, la sorpresa, el riesgo y el peligro acrecientan su producción. Así se explica por qué tener sexo en lugares públicos es un estímulo erótico para algunas parejas. 

Dhea
La dehidroepiandroesterona es la hormona de la juventud, porque produce testosterona y estrógenos. Disminuye con los años, por lo que algunos médicos la recetan para tratar disfunciones sexuales y mejorar el bienestar. También refuerza las paredes de la vagina y mejora la calidad de la piel. 

Dopamina
Es la hormona del placer, aumenta cuando nos enamoramos, nos pone hiperactivos, sociables y extremadamente sexuales.
cuando bajan sus niveles, también
disminuyen las endorfinas, lo que
deteriora nuestra autoestima, nos
pone irritables y depresivos.


Endorfinas
Brindan tranquilidad
biológica interna y, externamente, nos ponen alegres y positivas,
son antiestresantes naturales. En
las relaciones generan apego y su
función es recompensarnos con
una sensación placentera cuando
hacemos algo conveniente para
nuestro organismo, como practicar algún deporte o hacer el amor.


Estrógenos
Conocidos como la
hormona femenina, regulan el ciclo menstrual, la fertilidad y hasta
el carácter de la mujer, despiertan
el deseo sexual, ayudan a la lubricación vaginal, a la excitación y a
alcanzar el orgasmo. Disminuyen
con la llegada de la menopausia.


Feronomas
Aunque no tienen
olor ni sabor, son mensajeras químicas que estimulan tanto la atracción como el rechazo. Contienen poderes afrodisíacos irresistibles. También se encuentran en ácidos grasos de animales y vegetales, por lo que la cosmética comenzó a fabricarlas de forma sintéticas sumándolas a fórmulas de cremas y perfumes. 

Oxitocina
Responsable de que seamos amables, generosas y fieles, se la podría definir como la hormona del amor. Está estrechamente relacionada al sexo y la pro- creación, ayuda a conectarnos físicamente con el otro y a disfrutar del orgasmo. 

Serotonina
Regula la líbido, la sociabilidad y el humor, controla todos nuestros estados de ánimo así como la térmica corporal, nos estabiliza ante situaciones de tensión, regula el sueño e influye sobre el deseo sexual. Niveles pobres de este neurotransmisor provocan una fuerte baja de apetito sexual. 

Tiempos del querer
Como no podía ser de otra manera, las hormonas también influyen en las diferentes etapas del enamoramiento y el deseo sexual. Todo comienza con la atracción física, cuando se liberan feromonas y se inicia el cortejo, momento el que se segrega testosterona y estrógenos. Esta etapa puede durar sólo un momento, una o dos noches. 

Luego, y hasta los cuatro años, surge el amor biológico, romántico, el de las grandes pasiones, que exige una demanda de sexo incitada principalmente por la faniletilamina. En esta etapa aumentan los niveles de dopamina, serotonina y norepinefrina, además de tener mayor presencia la testosterona. Luego de este período, la generación de estas sustancias va disminuyendo. 

A partir de los cinco años de relación se fortalece la etapa del apego, con un amor más fuerte y consciente. Aparecen otras hormonas, generadas por la vida sexual (y muchas veces por la llegada de un bebé), como la vasopresina (que facilita los lazos familiares), la oxitocina (nos vincula al afecto y al abrazo). En el amor duradero, tienen mucho que ver las endorfinas, relacionadas a las sensaciones placenteras.


En pareja hace más de diez años, Catalina Fonseca (35) secretaria ejecutiva, es consciente de la importancia que el equilibrio hormonal y una buena calidad de alimentación tienen para, entre otras cosas, disfrutar de la intimidad. “Cambié los hábitos de vida, aprendí a comer de modo saludable, salgo a correr o a caminar cuatro veces por semana y armo salidas románticas con mi marido muy seguido. No es fácil, porque la rutina te atrapa, pero cuando empezas a notar los cambios positivos, no querés volver atrás”, relata. 

El buen sexo puede ser duradero si aprendemos a vivirlo plenamente, dando un volantazo hormonal y en la dieta cuando nos salimos del camino, controlando el estrés y dejando espacio para el disfrute. Asumiendo el compromiso de alejar al cuerpo de agresiones internas y externas. Manejando, desde ahora, la epigenética del amor en pos de un mañana biológicamente reparador. 

Alimentos hot
 

Chocolate negro: contiene flavonoides, que producen óxido nítrico y mejoran la erección, y feniletilamina, que induce a la euforia y la excitación. 

Espárragos: poseen altas dosis de vitamina E, nutriente importante en la función sexual. Tienen folato, que favorece la formación de histamina, que mejora la potencia y el deseo en hombres y mujeres.

Ginseng: tiene ginsenósidos, sustancias estimulantes que provocan en el orgasmo efectos similares a la testosterona, la hormona del placer sexual. 

Frutillas: contienen vitaminas B y C, y folato, lo que las convierte en grandes potenciadoras de la libido. 

Palta: es beneficiosa para hombres y mujeres, ya que la vitamina B que posee aumenta la producción de esperma y, el potasio, regula la tiroides femenina. Además, tienen ácido fólico, que ayuda a metabolizar las proteínas y brinda más energía.
 

at Karina Etchegaray

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