lunes 21 de septiembre de 2020

LIFESTYLE | 28-03-2020 17:12

“¿Quién dice que el encierro engorda?”

Candela Yatche de @bellamentearg, un proyecto social que pone en jaque a la belleza hegemónica, reflexiona acerca de la cantidad de contenido que visualizamos día a día relacionado con el cuerpo.

Desde que comenzó el aislamiento, las redes sociales se convirtieron en un sinfín de memes acerca de la situación. En principio, estas imágenes que consumimos, tienen tono de humor e intentan distraernos para ver las cosas desde otra perspectiva. Pero también surgieron algunos en relación al cuerpo y el cuidado del mismo, con una connotación negativa. Éstos circulan por las principales redes: Instagram, Whatsapp, Twitter y Tik Tok. Conversamos vía chat con Candela Yatche, fundadora de Bellamente (@bellamentearg), un proyecto social cuyo objetivo es concientizar acerca de cómo los medios de comunicación, la sociedad y la cultura imponen un ideal de belleza irreal y poco saludable.  

-¿Cómo crees que impacta en las personas ese tipo de contenido?

-Creo que una persona gorda puede ver los memes y sentirse muy mal. Los individuos en general (cada uno a menor o mayor medida) tienen cierta obsesión con el cuerpo. Sobretodo en Argentina, donde el cuerpo tiene un acento súper importante y se le da un valor tremendo a lo estético. Este contenido, alimenta fantasmas mentales de un montón de personas que ahora encima tienen muchísimo tiempo en sus casas y que realmente puede tener consecuencias muy graves. Creo que es una irresponsabilidad tremenda la de compartir y reírse de esos memes y estar constantemente fomentando que esta cuarentena hay que adelgazar o que el encierro engorda. ¿Dónde está escrito que el encierro engorda? Tiene que ver con la rutina que hagas, como vayas llevando los días. Pero creo que es importante esas dos cosas: se naturalizo que el encierro engorda y que hay un mandato de que hay que adelgazar y hacer un deporte que no se hizo nunca; y son todavía más exigencias que se suman y nos generan más estrés y ansiedad de lo que ya tenemos por la situación en sí.

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Estaba yendome de viaje, caminando por el aeropuerto, cuando me detuve a ver las publicidades de los perfumes y los maquillajes en el freeshop. Las imagenes eran en distintos paisajes, con distintos colores y distintas personas modelando. Pero algo tenían en común: Ninguna mujer en las fotos tenía marquitas en la piel. ¿Soy la única que tiene granitos, cicatrices, puntos negros? Me pregunté. Esa fue mi primera reacción seguida a una sensación de angustia por considerar mis marcas como ¨imperfecciones¨. Pero después, se me vinieron a la cabeza la cantidad de pasos que sucedieron previo a que esas imágenes lleguen a cartelera y por ende a mis ojos. Pensé en toda la pre producción de las sesiones de fotos, en el maquillaje, el peinado, las poses, el vestuario, las luces, en la cantidad de clicks de los fotógrafos, la selección y la edición. Ser consciente de eso me disparó muchas preguntas: ¿Cada vez que veo en la vía publica o en las redes sociales imágenes como estas, pienso en todo el proceso que tuvieron? Y con sinceridad me respondí: no… Tomar estas imágenes como naturales me llevo a que muchos años, sin ser consciente, me compare con ideales irreales. Con los mismos ojos que veía a esas imágenes, me veía a mí misma y quería ver los mismo en el espejo. Esto me generaba demasiada insatisfacción y sin darme cuenta empece a querer cambiar partes de mi cuerpo para acercarme a ese modelo ideal que veía. Me costo mucho darme cuenta que lo que veía no era real y así poder frenar las comparaciones que tan mal me hacían. Que exista y poder formar parte de la iniciativa #NoDigitalDistorsion de @dove me llena de emoción. El sello va a ayudar a diferenciar lo que es real de lo que no es, y estoy segura que va a tener un impacto positivo para la salud mental y emocional de todxs nosotrxs✨ Comparto esta foto con el sueño de que la próxima vez que camine por el aeropuerto, encuentre una imagen que me represente.💞 El cambio esta en marcha!🙌🏻

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-¿Por qué está tan instalado y naturalizado?

-Porque desde chicos nos acercan este tipo de contenidos, creo que nos instalan este miedo a ser gordas y gordos desde muy chicos. Puede ser con un comentario de una abuela, o en una revista, o con las Barbies. Nos educan con este estereotipo y creencias en la cabeza. Es muy difícil después darse cuenta que eso no es sano, porque es lo que nos dan para consumir desde una temprana edad.

 

-¿Creés que como sociedad estamos cambiando acerca de la percepción que tenemos del otro?

-Como sociedad es enorme, siento que una parte de la gente sí está cambiando, que se interesa por entender a otro. Se interesa por dejar a un lado todos los prejuicios que se dan por la imagen y vestimenta de una persona. Ya sea para elegir estar o no con una persona (pareja), o desde el Departamento de Recursos Humanos hay ciertas empresas que, por ejemplo, están cambiando y están empezando a contratar personas por sus aptitudes y no por su físico. Lo estético impacta en todas las áreas de la vida. Algo está cambiando, pero falta muchísimo porque los medios de comunicación siguen alimentando un estereotipo malísimo. En las redes sociales todos tenemos voz, y la verdad es que a veces es tremenda la cantidad de personas que son muy negativas con respecto a cómo miran a los demás. Creo que nos falta un montón, pero vamos por un buen camino.

-¿Qué sugerís responder en caso de recibir un mensaje respecto al cuerpo?

-Lo mejor es entender que las voces de afuera no tienen el peso que creíamos que tenían. Durante muchos años se les dio muchísimo más importancia a esas voces que a la propia.  Tenemos que poder entender que la voz de afuera no es la determinante, que no nos tiene que condicionar, porque a veces nos llevan por un camino que no está bueno.

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at Florencia Lerner

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